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SALUD DENTAL Y RENDIMIENTO

¿Alguna vez te has preguntado qué relación hay entre la salud dental y el rendimiento?. La información disponible evidencia que existe una relación entre la periodontitis (infección grave de las encías) y la alteración del rendimiento físico.

En el contexto de salud general, se observó que una afectación grave de periodontitis, se relacionó de forma directa con la reducción de la fuerza en ejercicios como las flexiones de brazos, trabajo abdominal y carrera. Además, también se evidenció una reducción de la capacidad respiratoria en varones sedentarios de entre 45 y 65 años. Así pues, estas informaciones apoyan la idea de que las personas que más activas físicamente, tengan menos riesgo de sufrir esta enfermedad peridontal.

En cuanto al contexto del rendimiento deportivo, lo estudios observaron que la salud oral de los atletas profesionales (atletas olímpicos, futbolistas, jugadores de baloncesto) es pobre.

Los problemas dentales observados más frecuentes fueron:

  • traumatismos dentarios
  • caries
  • periodontitis
  • erosiones dentales
  • impactación de muelas del juicio y la inflamación alrededor.

En definitiva, un 15% de los deportistas presentaron periodontitis irreversible y un 75% gingivitis.

De hecho, los resultados del grupo de consenso publicados en el British Dental Journal30, recomiendan hacer una llamada al Comité Olímpico Internacional (COI) sobre este problema, de la pobre salud oral de los deportistas y sus consecuencias deportivas y personales.

Así pues, se recomiendan las siguientes acciones para evitar este tipo de lesiones.

 Acciones preventivas para disminuir el riesgo de sufrir caries, enfermedad periodontal, erosión dental y pericoronitis

Sobre la influencia que el ejercicio físico puede ejercer sobre la salud periodontal, evidencia que se debería recomendar el ejercicio físico entre las estrategias de vida saludable para la prevención de las enfermedades periodontales. Igualmente esta información apoya la idea de que las personas activas físicamente, tengan más capacidad para evitar los riesgos que la enfermedad periodontal genera sobre los sistemas cardiovascular y respiratorio.

Se puede concluir que está más que demostrado que la actividad física tiene beneficios para la salud de toda la población, además y concretamente, una buena salud oral puede contribuir ello y a evitar posibles lesiones al realizar ejercicio, sobre todo, en un contexto de rendimiento.

LESIONES EN CORREDORES II

Os dejamos la segunda parte de las lesiones en corredores.

1. Lesiones en la pierna

1.1.Periostitis tibial
Concepto y localización: La periostitis tibial o inflamación del periostio tibial es una
lesión muy común entre los corredores, aunque también se puede producir en otras
actividades cardiovasculares repetitivas (Goltin, 2009). Esta lesión consiste en la
inflamación del periostio o de la membrana exterior del hueso de la tibia. En ocasiones la
inserción muscular del tibial anterior, tibial posterior y del sóleo también están afectadas
(Goltin, 2009).
Mecanismo de producción: Esta lesión se suele producir cuando el corredor se
sobreentrena o tiene un exceso en sus sesiones de entrenamiento. Se asocia al impacto de
la pierna contra el suelo de forma repetitiva. Este impacto produce una vibración repetida
sobre el pie que se irradia a la pierna lo que hace que los músculos de la tibia padezcan
esta vibración y sean proclives a inflamarse con este tipo de movimientos.
Prevención especifica: Esta lesión se asocia a una mala técnica por lo que el enfoque
será en corregir la forma de apoyar los pies a la hora de correr. Las superficies muy duras
también pueden provocar la inflamación tibial, por lo que se deberá variar la superficie
donde entrenar, buscando caminos o pistas de tierra. Una buena tonificación muscular en
los músculos de la zona puede ayudar a prevenir la lesión además de llevar un calzado
adecuado.

1.2.Rotura o distensión muscular de la pantorrilla
Concepto y localización: Es lo que comúnmente se suele llamar un tirón o una rampa en
el gemelo. Se produce pro la incapacidad de los músculos para adaptarse a las fuerzas
concéntricas o acortamiento muscular y a las fuerzas excéntricas o elongamiento
muscular (Goltin, 2009). Cuando el deportista esta corriendo la sensación cuando se
produce es un agarrotamiento repentino del gemelo.
Mecanismo de producción: Personalmente es la lesión que mas he tenido que padecer
y sigo padeciendo. Por mi propia experiencia puedo decir que siempre la he sufrido
cuando he competido en maratones o mis entrenamientos han sobre pasado una gran
cantidad de tiempo o kilometraje. Al subir cuestas de forma continuada también
producirse las rampas. Una causa que la produce también es por no realizar estiramientos
específicos antes de empezar a entrenar.
Cuando se produce la lesión el corredor se ve obligado a parar de forma brusca. Es decir
que no hay una progresión en el dolor que vaya avisando de que se va a producir.
Prevención especifica: Realizar estiramientos específicos en la zona antes de empezar
con la sesión de entrenamiento o la competición. Lo más eficaz es fortalecer el gemelo
con ejercicios de fuerza específicos como levantamientos de gemelo, ejercicios de fuerza
para el tibial posterior en máquina o con el propio peso y ejercicios de equilibrio con una
sola pierna (Hobrough, 2016).

1.3. Síndrome compartimental
Concepto y localización: Es una lesión que se produce en los corredores, pero no es tan
frecuente como la fascitis plantar o la rodilla del corredor. Consiste en la compresión de
algunos vasos sanguíneos lo cual produce dolor profundo o sensación de quemazón en el
lateral de la espinilla cuando se produce en corredores.
Mecanismo de producción: La masa muscular incrementa de tamaño al correr hasta el
20% en comparación con un estado de relajación (Hobrough, 2016). También pueden
expandirse cuando se realiza un ejercicio vigoroso. Este incremento de tamaño en algunos
corredores puede producir una presión en los vasos sanguíneos encargados de mover el
fluido de los músculos, que puede ser sangre o fluido linfático. Por lo tanto, esta presión
puede impedir que le llegue al músculo un adecuado aporte sanguíneo haciendo peligrar
la viabilidad del tejido muscular (Goltin, 2009).
Prevención especifica: No hay una prevención especifica para el síndrome
compartimental. La lesión se puede producir debido a la anatomía del corredor los
impactos hacen que se produzcan. Por otro lado, loas masajes preventivos o las visitas al
fisioterapeuta para que hagan trabajo en la parte inferior de la pierna, aunque no haya
lesión pueden servir de ayuda para la liberación de la fascia que rodea a los músculos y
así relajar y librear presión.

1.4. Fractura por estrés de la tibia
Concepto y localización: Estas lesiones se localizan de forma mayoritaria en las zonas
distal y proximal de la tibia y en la región distal del peroné (Bahr, 2007). Se trata de una
lesión por exceso de uso en la que se genera un estrés sobre la tibia que va aumentando y
sobrepasa el astillado de espinilla (Hobrough, 2016). Diferentes estudios han señalado
que hasta el 50% de las fracturas de esfuerzo se producen en la pierna (Bahr, 2007).
Mecanismo de producción; En los corredores la causa mas común es por el exceso de
entrenamiento. Este exceso de entrenamiento unido al hacerlo sobre una superficie dura
y con un calzado inadecuado son elementos que pueden causar la lesión (Bahr, 2007). No
estar lo suficientemente descansado o aumentar la intensidad de entrenamiento genera
mas estrés sobre la tibia.
El corredor puede que tenga una biomecánica pobre pero que su cuerpo se haya adaptado
y haya conseguido corregirla. No obstante, si se produce algún desequilibro muscular
debido a otra lesión o un nuevo habito postural puede que empiece a generarse la lesión
de la tibia haciendo importante corregir la biomecánica en este punto de la vida del
corredor.
Prevención especifica: Es importante la tonificación y fortalecimiento de los músculos
de los glúteos. Como indique anteriormente corregir algún posible biomecánico también
puede ayudar a prevenir la lesión para evitar sobre cargar la tibia. Ejercicios específicos
para mejorar la técnica de carrera y vigilar la correcta postura de los pies al impactar
contra el suelo también es importante. El descanso y evitar el sobre entrenamiento son
factores a tener en cuenta como elementos preventivos.

1. Lesiones en la rodilla

1.1.Síndrome de fricción banda iliotibial
Concepto y localización: El síndrome de la banda iliotibial es una lesión crónica común
entre los corredores. Personalmente he sufrido y dependiendo del día, sigo sufriendo esta
lesión. La banda iliotibial une la zona lateral de la cadera con la zona lateral de la rodilla,
donde acaba insertando en la tibia. La banda iliotibial esta dominada por dos músculos,
el tensor de la fascia lata y el glúteo mayor. La función de la banda iliotibial es el
mantenimiento de la alineación de la rodilla y controlar los movimientos no deseados
(Hobrough, 2016).
Mecanismo de producción: La irritación de la banda iliotibial esta relacionada
directamente con la sobrecarga en los entrenamientos. Esta irritación aparece en forma
de dolor por lo general ya empezado el entrenamiento. El dolor se identifica en la zona
lateral de la rodilla y cesa cuando se deja de correr. Cuando se produce esta lesión el dolor
puede ir en aumento durante la sesión hasta incapacitar por completo al corredor durante
la sesión.
Prevención especifica: Una modificación del calzado y utilizar unas plantillas pueden
ser un elemento de prevención (Goltin, 2009). En los planes de entrenamiento no
incrementar el kilometraje semanal de forma brusca. Los estiramientos específicos de los
músculos del glúteo mayor y del tensor de la fascia lata son indispensables después de
cada sesión de entrenamiento. Para dichos estiramientos es recomendable utilizar un rulo
de espuma. Además de los estiramientos para evitar esta lesión es imprescindible
fortalecer la musculatura de la cadera y de los glúteos.

1.2. Dolor patelofemoral o rodilla del corredor
Concepto y localización: El dolor platelofemoral también se conoce como dolor de
rodilla anterior. El dolor se produce por la fricción entre la superficie interior de la rotula
y la base del femur. Es decir, se sobrecarga la rotula en la zona en que entra en el el fémur
(Hobrough, 2016). Es común que se localice en la línea articular medial anterior (Goltin,
2009).
Mecanismo de producción: El causante del dolor es muy parecido al causante al dolor
por ficción de la banda iliotibial. En este caso también influye la trayectoria de la rotula
dentro de la cavidad femoral. Cuando se tiene una mala trayectoria, por ejemplo, dando
una zancada, se produce un tirón por parte de la banda iliotibial hacia el hueso sobre el
lateral de la rodilla, causando fricción y dolor.
Prevención especifica: La realización de ejercicios para incrementar la amplitud
articular y el fortalecimiento de los músculos del cuádriceps, así como los flexores de la
pierna.

1.3. Tendinitis patelar
Concepto y localización: También se le puede llamar Condromalacia patelar. Es una
lesión que se da de forma mas habitual es deportistas jóvenes. Se puede producir por tener
debilidad en los músculos de la cadera y esta asociada con el exceso de saltos y carreras.
Esta debilidad en los músculos de la cadera hace que la rodilla se meta hacia adentro y
como consecuencia se inicia una inflamación causada por la banda iliotibial que se
encuentra tensa, con una mala alineación y débil por falta de estabilidad en el tronco y
ocasionalmente un desvío en la trayectoria de la rotula (Hobrough, 2016). El dolor debido
a la inflamación se localiza en la porción proximal del tendón rotuliano, cerca de la parte
inferior de la rotula (Goltin, 2009).
Mecanismo de producción: Cuando el deportista realiza numerosos saltos o en este caso
el corredor, realiza un entrenamiento excesivo, puede producirse la tendinitis patelar. Una
biomecánica deficiente al correr o corredores con mayores grados de valgo de rodilla son
mas propensos a sufrir esta lesión. El estrés causante la banda iliotbibial debido que
intenta evitar que la rodilla se gire y se meta hacia dentro hace que se desvíe la trayectoria
de la rotula, lo que causa inflamación y el consiguiente dolor.
Prevención especifica: El trabajo de fuerza funcional como la sentadilla a una pierna o
ejercicios que fortalezcan los movimientos abducción y rotación de la cadera son
recomendados para prevenir la lesión. Asimismo, los estiramientos del aductor de cadera
y el tensor de la fascia lata son importantes después de cada sesión de entrenamiento.

1.4. Bursitis
Concepto y localización: La bursitis son bolsas parecidos a saquitos que contienen
líquidos. Estos saquitos están situados en zonas concretas del cuerpo con la función de
prevenir fricciones entre huesos, tendones, músculos o la piel que los cubren (Pfeiffer,
2007). Dentro de la articulación de la rodilla se encuentran varias bolsas que, en el caso
de los corredores, se pueden inflamar debido a una sobrecarga crónica o una irritación
crónica de la bolsa. La bursitis también se puede producir por una infección de bacterias
procedentes de la piel por lesiones de rascado o porque se produzca una herida sobre la
bolsa (Bahr, 2007).
Mecanismo de producción: La inflamación de las bolsas puede deberse a un
traumatismo repetitivo, como el impacto contra el suelo de los corredores, o por un
traumatismo directo sobre la rodilla. Se suele producir por un uso excesivo, es decir por
entrenar de forma excesiva o haber ampliado el kilometraje semanal de forma abrupta.
Prevención especifica; En el caso especifico de los corredores es importante vigilar la
vida útil de las zapatillas. El fortalecimiento de los músculos de la cadera, como en la
mayoría de las lesiones de la rodilla, es un buen método de prevención.

1. Lesiones del muslo

1.1. Distensiones musculares en el muslo
Concepto y localización: Las distensiones de los músculos aductores se conocen como
tirones en la ingle y una gran parte se suelen producir en el musculo y no en la ingle
(Pfeiffer, 2007). La causa de una distensión es un estiramiento en exceso, como ocurre
con los músculos aductores. Cuando estos músculos se tensan tiran de la pierna hacia
dentro.
Por otro lado, los corredores de largas distancias que mas sufren estas distensiones pueden
ser causadas por un funcionamiento incorrecto de los músculos agonistas y los músculos
antagonistas como ocurre en las distensiones de los isquiotibiales. Además, los
deportistas pueden sufrir una sensación de tirantez crónica y distensiones musculares
repetitivas en los aductores del muslo (Pfeiffer, 2007).
Mecanismo de producción: Cuando un corredor sufre una distensión, sobre todo en la
zona de los isquitotibiales, es porque dicho musculo se esta estirando en exceso y se
produce una perdida de la capacidad de contracción debido y por tanto se reduce la
movilidad debido al agarrotamiento del músculo (Pfeiffer, 2007). En este caso, la
musculatura de los cuádriceps se contrae con cada zancada y lo hace al mismo tiempo
que se contrae los isquiotibiales. Debido a la debilidad de estos últimos hace que el
musculo se desgarre y el corredor pueda sentir un tirón repentino o un dolor intenso en la
zona.
Prevención especifica: Para evitar la debilidad de los músculos isquitiobiales y de los
músculos aductores es necesario trabajarlos específicamente. Ejercicios de fuerza como
la aducción con goma elástica, elevaciones a una pierna, elevaciones de pierna cruzada,
abrir y cerrar piernas en maquina o con goma elástica, son ejercicios que ayudaran a
fortalecer los aductores. Los ejercicios excéntricos como los isquiotibiales retenidos por
maquina o por una persona también son recomendable. Además, los estiramientos
específicos deben formar parte de una rutina de prevención; estiramiento de los flexores
de la cadera e isquiotibiales. También es recomendable estirar el tensor de la fascia lata y
el cuádriceps, ambos se pueden hacer con rodillo.

1. Lesiones en la cadera

1.1. Bursitis trocantérea
Concepto y localización: Los deportistas en general, pero sobre todo los corredores son
mas propensos a sufrir este tipo de lesiones (Pfeiffer, 2007). En la región de la pelvis, la
región inguinal y de la cadera hay numerosas bolsas. Estas bolsas están llenas de fluido y
además de estar en estas regiones se pueden encontrar en casi todas las partes del cuerpo
donde hay fricción (Hobrough, 2016). Si la bolsa se irrita en exceso debido una fricción
con los músculos o tendones rígidos se puede inflamar generando dolor. La inflamación
puede deberse también a una irritación química o una infección, pero en los deportistas
casi siempre se debe a la fricción (Bahr, 2007).
Mecanismo de producción: Se puede producir por un traumatismo agudo o como suele
ser habitual en el caso de los corredores, por micro traumatismos repetidos en las
inserciones tendinosas. La tensión de la cintilla iliotibial puede ser el origen de esta lesión
si se encuentra tirante (Pfeiffer, 2007). La inflamación se produce porque un músculo o
un tendón se desplaza desde adelante hacia atrás y desde atrás hacia delante repetidas
veces contra la bolsa (Bahr, 2007).
Prevención especifica: En este caso los ejercicios de prevención son similares a la lesión
anterior. Ejercicios de fuerza en la zona de la cadera y de los glúteos además de
estiramientos específicos del tensor de la fascia lata y de los cuádriceps.

1.2. Tendinitis del psoas iliaco
Concepto y localización: El músculo psoas ilíaco es un musculo fuerte que tiene como
función flexionar la cadera. Es un músculo de los mas potentes del cuerpo. Cuando se
inflama el tendón por el que este compuesto se llama tendinitis del psoas iliaco. (Goltin,
2009). La parte del psoas tiene su origen en las caras laterales de las vertebras lumbares,
concretamente de la 12ª vertebra dorsal a la 5ª vertebra lumbar. Por otro lado, la parte
ilíaca tiene su origen en la cara interna de la fosa iliaca. La inserción hace que este
músculo sea tan potente ya que se fija en el trocánter menor enrollándose antes en el
cuello del fémur.
Mecanismo de producción: La lesión se produce en actividades repetitivas que
requieren de la flexión de la cadera, como pueden ser los corredores de largas distancias,
y sobre todo cuando lo hacen en cuestas. Las molestias en los flexores de la cadera pueden
deberse al estilo de vida, al pasar de estar largo tiempo sentados en una silla a salir a
correr. La posición de la cadera al estar sentado hace que el musculo se acorte y este en
tensión para evitar que nos encorvemos (Hobrough, 2016). Es decir, estamos mucho
tiempo sentados y después al salir a correr le exigimos mucho a este musculo.
Prevención especifica: Ejercicios específicos de fuerza en el musculo del cuádriceps
además de los músculos de los glúteos. Los estiramientos de los flexores de y los
aductores de cadera también son un buen método de prevención.

BIBLIOGRAFÍA
Abal, F. R., Soidán, J. L. G., & Arufe-Giráldez, V. (2013). Factores de riesgo de lesión en
atletas. Retos: nuevas tendencias en educación física, deporte y recreación, (23), 70-74.
Bahr, R., Maehlum, S. & Bolic, T. (2007). Lesiones deportivas: diagnostico, tratamiento y
rehabilitación. Madrid, España: Editorial Médica Panamericana.
Buist, I, et al. The GRONORUN study: is a graded training program for novice runners
effective in preventing running related injuries? Design of a Randomized Controlled Trial.
BMC Musculoskeletal Disorders, 8 (24),1-8, 2007
Conesa, M. V. (2010). Incidencia de las lesiones deportivas en el corredor popular. Cultura,
ciencia y deporte, 5(15), 32.
González, L. (1997). Manual de lesiones deportivas. Alcobendas: Boots Healthcare.
Gotlin, R. (2009). Guía ilustrada de las lesiones deportivas: [diagnóstico, tratamiento, y recuperación
de más de 130 lesiones. Madrid: Tutor.
Hobrough, P. (2018). Correr sin lesiones: desde el dolor hasta la mejora personal. Madrid: LIBSA.
Martini, F. & Romo, N. (2004). Atlas de anatomía humana (6a. ed. Madrid: Pearson
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Matsuda S., Fukubayashi T. (2015) Risk Factors and Mechanisms of Fifth Metatarsal Stress
Fracture. In: Kanosue K., Ogawa T., Fukano M., Fukubayashi T. (eds) Sports Injuries and
Prevention. Springer, Tokyo. Recuperado de https://doi.org/10.1007/978-4-431-55318-
2_30
Mendiola-Anda, C., Díaz-Cisneros, F. J., & Rivera-Cisneros, A. E. (2014). Reporte de
lesiones encontradas en corredores de medio y gran fondo. Salud pública de México, 28(4), 387-
392.
Pfeiffer, R. & Mangus, B. (2007). Las lesiones deportivas. Barcelona, España: Paidotribo.
Rodrígez, D.

LESIONES EN CORREDORES I

Os dejamos una pequeña revisión sobre las lesiones que más afectan al corredor popular y profesional:

1. Lesiones en el pie

1.1.Fascitis plantar
Concepto y localización: La fascitis plantar es una banda ancha y gruesa que comienza
en la zona del antepie y se inserta en los dedos del pie por la parte de la planta del talón.
La función de la fascia es proteger el pie y mantener la tensión del arco del pie. Se produce
la lesión de fascitis plantar cuando se inflama y se produce un daño en el tejido conectivo
que llamamos fascia plantar (Gotlin, 2009). Este daño se produce por un desgaste y un
sobre uso, mas que por un trauma, lo que hace que la fascia se degenere.Mecanismo de producción: En los corredores se puede producir por correr largas
distancias sin parar a descansar. También se puede producir por permanecer de pie en
periodos de tiempo muy prolongados. Uno de los mayores factores de riesgo es la pérdida de
dorsiflexión. Otro factor de riesgo es un alto índice de masa corporal. Las personas que padecen de pies planos o que tienen un arco excesivo también puede producir fascitis plantar. En los corredores con sobrepeso, su propio peso hace que tengan más presión sobre la fascia plantar, generando más tensión al correr ya que este intenta asumir la carga extra que se produce al correr. Prevención específica: La bibliografía consultada no indica como prevenir específicamente esta lesión, únicamente aconsejan evitar andar descalzo
para la aparición de la lesión (Hobrough, 2018).


Figura 1: Imagen de la Fascia plantar y su inflamación.

1.2.Pie de Morton o Neuroma de Morton
Concepto y localización: Un neuroma es un alargamiento anormal del tejido nervioso
(Hobrough, 2018). El neuroma de Morton puede explicarse como una inflamación a
abultamiento por un nervio de reducidas dimensiones que pasa por el medio de las
articulaciones de los dedos de los pies. Por lo general, se produce entre en el hueco que
hay entre el segundo y el tercer dedo, aunque también puede aparecer entre el tercer y el
cuarto metatarsiano (Hobrough, 2018). Es mas común en mujeres (Gotlin, 2009). No se
trata de una lesión demasiado frecuente, aunque si es proclive a darse en corredores.
Mecanismo de producción: Se suele producir por utilizar calzado demasiado estrecho
(Gotlin, 2009). Se produce en los corredores debido al movimiento repetitivo, aunque
también se produce en otros deportes como los de raqueta.
Prevención especifica: El uso de almohadillas por parte del deportista para la protección
del pie (Pfeiffer, 2007).

1.3.Juanetes o Hallux valgus
Concepto: Consiste en la desviación del primer metatarsiano hacia el otro pie. Es decir, el dedo gordo del pie se desvía en contra del resto de los dedos del mismo pie. Como
resultado se obtiene la desviación de la articulación en su parte interna haciéndola más
prominente. Si el hueso aún se encuentra en fase de crecimiento el bulto puede aumentar
y en algunas ocasiones el dedo gordo puede llegar a cruzarse por encima del segundo
dedo. Los deportistas en edades escolares no suelen tener juanetes (Pfeiffer, 2007).
Mecanismo de producción: es posible tener juanetes y no tener ninguna sintomatología
asociada. En otros corredores si pueden producir dolor y el uso de zapatillas de forma
continuada, no solo para correr, pueden incrementar la patología por no son las causantes
de los juanetes. También existe un factor genético que predispone a padecer juanetes.
Un estudio realizado en 1952 (citado en Hobrough, 2018, pag 44.) señalaba que los
africanos occidentales que nunca han llevado zapatos los juanetes eran inexistentes en
cualquier edad y sexo. Por otro lado, en la cultura occidental donde el zapato o zapatilla
esta presente desde edades tempranas si se encontraron desviaciones en niños menores de
8 años y en mayor número en edades más avanzadas. Por lo que se asume que algunos
tipos de calzado son los que producen los juanetes.
Prevención específica: Es importante usar un calzado adecuado que se adapte a la forma
del pie y evitar que este cause presión contra el primer metatarsiano (Gotlin, 2009).

1.4.Fractura por estrés de un metatarsiano
Concepto y localización: las fracturas por estrés son fracturas que se producen por
exceso de uso y se suelen producir de forma frecuente en los huesos metatarsianos del pie
(Matsuda y Fukubayashi, 2015).
Mecanismo de producción: La lesión se causa a través de un movimiento continuado
que recae sobre el hueso del pie produciendo un microtrauma por carga submaximal
(Matsuda y Fukubayashi, 2015). Los huesos metatarsianos de las personas que corren son
más proclives a este tipo de fracturas por las continuas fuerzas a la que son sometidos
dichos huesos. Utilizar calzado minimalista sin haber hecho una transición correcta o
correr descalzos puede ser una causa que produzca la lesión. La fractura del quinto
metatarsiano se puede causar por una curvatura o retorcedura de forma abrupta del pie
cuando se produce una caída (Gotlin, 2009).
Prevención especifica: Es importante mejorar la biomecánica y la técnica de carrera, así
como fortalecer la musculatura de los lutos. Vigilar la postura de los pies cuando golpean
el suelo que se haga de forma correcta además de usar un calzado de la talla del pie.

1.5.Síndrome de compresión de la lazada del calzado
Concepto y localización: Como el nombre indica este síndrome ocurre cuando un
corredor se ata los cordones de la zapatilla demasiado fuertes. También puede ocurrir
cuando la talla de la zapatilla es incorrecta y son demasiado pequeñas y por tanto son muy
ceñidas al pie (Gotlin, 2009).
Mecanismo de producción: El corredor una vez tienen atada la zapatilla y realiza su
entrenamiento o competición, a lo largo del tiempo, es decir al uso continuo de la zapatilla
ceñida, puede producir la lesión. La zona donde se suele presentar el dolor es justamente
por debajo de la lengüeta de la zapatilla o en la zona del empeine del pie.
Prevención especifica: La causa de la lesión es la presión que ejerce la zapatilla y sus
cordones en el pie, por tanto, de debe aliviar el pie no apretando en exceso las zapatillas.
También es recomendable adquirir las zapatillas deportivas al final del día ya que el pie
se inflama durante la jornada (Goltin, 2009).

1.6.Síndrome del cuboides
Concepto y localización: El cuboides es uno de los huesos de reducido tamaño que
componen el tarsal del pie. Además, el tendón del peroneo largo transcurre por la cara
inferior del pie que sale desde la cara extrema frente al hueso calcáneo para después
dirigirse a la cara anterointerna para insertar sobre la base del primer metatarsiano (Bahr
et al, 2007). Este tendón se ubica en una muesca sobre la cara inferior del hueso cuboides.
Mecanismo de producción: Los movimientos repetitivos como correr o trotar pueden
causar un daño considerable al moverse de forma microscópica de su verdadera posición
(Hobrough, 2018). Este dolor además de poder producirse por movimientos repetitivos
también se puede producir por lesiones traumáticas agudas en otras localizaciones como
el tobillo o una fractura por estrés.
Prevención especifica: Existen ejercicios específicos para fortalecer la musculatura del
pie y que protege al hueso. El ejercicio de la toalla; sentados en una silla agarrar una toalla
con los dedos de los pies y traerla hacia nosotros, ejercicio de levantamiento de dedos;
apoyando la espalda sobre la pared levantar los dedos del pie apoyando el talón y bajarlos
lentamente. El estiramiento del soleo también es un ejercicio recomendado para prevenir
la esta lesión (Hobrough, 2018).

1.7.Ampollas
Concepto y localización: Existen unas ampollas comunes o típicas que no tienen mayor
importancia además de ser normales entre los deportistas (Bahr, 2007). La ampolla se
genera en los pies del deportista debido a la fricción. Las zonas de los pies donde suelen
aparecer son las que tienen un mayor contacto como la parte superior de los dedos o la
zona del talón.
Mecanismo de producción: Los pies de los corredores están en constante movimiento y
estor producen cierta fricción entre los calcetines y el calzado. Esta fricción es las que
puede producir las ampollas. Se produce la ampolla cuando las capas de la piel se han
separado y se crea un deposito de líquido dentro de la ampolla. Es importante observar
que el liquido de la ampolla se mantiene claro ya que en caso contrario puede que
contenga sangre (Pfeiffer, 2007).
Prevención especifica para la aparición de ampollas: Es importante llevar el calzado
adecuado y que este bien ajustado. También es recomendable usar unas zapatillas nuevas
durante un tiempo prudencial fuera del entrenamiento de la carrera para que se acoplen
al pie. La utilización de unos calcetines suaves, limpios y secos también ofrecen una
protección adecuada (Bahr, 2007). Usar vendajes específicos en el pie puede ayudar a
evitar el rozamiento, aunque no es recomendando para los corredores, sí para otro tipo de
deportistas como los gimnastas. Una rutina de limpieza diaria del pie también es
aconsejable.

1. Lesiones en el tobillo

1.1.Esguince de tobillo
Concepto y localización: Cuando se produce un esguince de tobillo el corredor sabe
perfectamente el momento y el lugar exacto donde se ha producido, es decir, son mas
agudas por naturaleza en comparación con los dolores crónicos que van aumentando poco
a poco con el tiempo.
Existen dos tipos de esguinces de tobillos, según se produzca eversión, que suelen ser
mas graves, y los esguinces de tobillo con inversión, que son los más comunes y
frecuentes. En la parte interna del tobillo se encuentran varios ligamentos llamados
ligamentos deltoideos (Hobrough, 2016). Son estos ligamentos laterales lo que se suelen
dañar cuando se produce un esguince con eversión (Pfeiffer, 2007).
A su vez, un esguince lateral de tobillo se puede clasificar según los signos y síntomas
que presenten en esguinces de primer grado, de segundo grado y de tercer grado, siendo
estos últimos los más incapacitantes (Pfeiffer, 2007).
Mecanismo de producción: Los esguinces laterales de tobillo sin muy frecuentes en
corredores, sobre todo los corredores que lo hacen sobre superficies irregulares. Se suele
producir al torcerse un tobillo por realizar un giro o un mal aterrizaje al correr o tras hacer
un salto. Las aceras de las ciudades o los huecos de los arboles situados en las mismas
aceras también son causa de esguinces al torcerse el tobillo por patinar al apoyar el pie en
el borde de dichas superficies. Por otro lado, cualquier superficie irregular o agujero, de
mayor o menor profundidad, en el cual introducimos el pie de forma inesperada y
sorpresiva, puede producir un esguince.
Prevención especifica: Los corredores que están acostumbrados a correr solo por cinta
o en un pavimento llano y uniforme, como puede ser por la ciudad de valencia, deben ir
con especial precaución cuando salen a correr por otras superficies, sobre todo por pistas
o senderos en zonas de montaña. De hecho, los corredores que entrenan o compiten de
forma habitual en zonas de trail tienen la zona del tobillo más fortalecida (Hobrough,
2016).

 

1.8.Tendinitis del tendón de Aquiles
Concepto y localización: Es un problema muy común entre los corredores,
especialmente los de fondo (Pfeiffer, 2007). El tendón de quiles hace de unión entre los
músculos gastrocnemio y soleo (lo que se suele conocer como el gemelo) al hueso del
talón, el calcáneo. Este problema es tan común entre corredores que es el segundo por
detrás de las lesiones de rodilla (Hobrough, 2016). Cuando se produce la lesión los
corredores presentan rigidez que puede ir en aumento con el paso del tiempo. Se suelen
dar en dos localizaciones; dentro del propio tendón, en la parte mas estrecha detrás del
talón, o en su inserción en el talón., también se llamada enfermedad de Haglund, (Goltin,
2009).
Mecanismo de producción: Una pronación excesiva o un calzado mal ajustado pueden
ser causas de la lesión. Realmente no se conoce la causa para el desarrollo del dolor en la
zona del tendón (Pfeiffer, 2007). Cuando el tendón se lesiona afecta a las fibras de
colágeno de las cuales está compuesto, y esto es el causante del dolor y la rigidez.
Prevención específica: Hay que evitar que el tendón se vuelva rígido y para ello se deben
realizar estiramientos con regularidad y maniobras de acondicionamiento específicas del
tendón para fortalecerlo (Goltin, 2009), como por ejemplo hacer levantamientos del talón.
Los estiramientos se pueden realizar simplemente inclinándose contra una pared de forma controlada.

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LESIONES DE HOMBRO II

Como ya vimos en el post anterior, la articulación del hombro es una de las más afectadas debido a los grados de libertad y la movilidad que tiene. Del mismo modo, vimos qué musculatura componía el hombro y los tipo de lesiones que podía sufrir. En esta segunda parte del post, presentaremos una propuesta práctica de programa de entrenamiento para la readaptación de lesiones en el manguito rotador.

PROGRAMACIÓN DEL ENTRENAMIENTO

Ya que hay dificultades para unificar los criterios utilizados en cuanto volumen de entrenamiento óptimo, y los ejercicios necesarios para la mejora de la función del hombro y reducción del dolor por los problemas que se suceden en el manguito rotador. Por lo tanto debemos tener en cuenta:

  • Características de cada sujeto: estado de salud, lesiones anteriores, equipamiento, frecuencia de entrenamiento y duración… A partir de ahí, se puede diseñar el programa de entrenamiento.
  • Para la planificación del programa veremos cuales son sus circunstancias personales, incidencia ambiental y otros factores como la disponibilidad del tiempo libre para los entrenamientos, material…
  • Según las investigaciones, el programa de entrenamiento durará de entre 8 y 12 semanas para observar mejoras en el estado físico del sujeto (Haar, et al., 2005; Ludewig y Bostard, 2003).
  • Muchos autores (Haar, et al., 2005) creen que el entrenamiento se ha de realizar 3 veces por semana aumentando el volumen progresivamente, llegando hasta 5.
  • Se propone que el número de ejercicios debe estar entre 5 y 15, estructurados entre 3 y 5 series (Edwards, et al., 2016).
  • En cuanto al número de repeticiones, Bernhardsson, Klintberg y Wendt (2011), establecen que deben ser entre 8 y 15 con un descanso de 3 minutos entre series.

Con dichas justificaciones, se realizará una propuesta práctica de 12 semanas, que se llevará a cabo en sus inicios con 3-5 días de entrenamientos semanales pasando a entrenamiento diario, e incluso llegando a realizar hasta dos sesiones diarias. Del mismo modo, se propone introducir entre 3 y 5 series de 5 a 15 ejercicios y de 8 a 15 repeticiones por cada serie con descansos de entre 2 y 3 minutos.

Ejercicios de control postural:

Lo primero, es educar al sujeto para que realice el patrón de movimiento correctamente y el control motor adecuado (McClure y Michener, 2015). Los autores Edwards, et al. (2016) exponen la necesidad de usar las primeras fases de ejercicios enfocados en el control postural, educar al sujeto en qué hace bien, mal y por qué. Cuando se pase esta fase, pasaremos a realizar ejercicios de fortalecimiento de la musculatura implicada. Las posturas más problemáticas para el hombro son en las que se lleva la cabeza hacia delante, la cifosis torácica y la postura corporal con los hombros adelantados (Cools, Johansson, Borms y Manehaout, 2015).

Ejercicios de flexibilidad del hombro:

El entrenamiento se centrará en la mejora de la flexibilidad de la cápsula posterior del hombro, el fortalecimiento de manguito posterior y la restauración de la flexibilidad y del equilibrio del músculo de los músculos escapulares (Cools, et al., 2015).

Está demostrado que si hay una mejora del rango de movimiento mediante movilizaciones, ejercicios de flexibilidad y de fortalecimiento se mejora la función muscular y disminuye la sensación de dolor (Marik y Roll, 2017).

El movimiento y la flexibilidad de la articualción junto a la fuerza en el hombro han sido los factores que han encontrado una correlación positiva con el tratamiento conservador, evitando así el tratamiento quirúrgico (Kukkonen, et al., 2015).

Antes de comenzar un programa de fortalecimiento, es importante identificar la musculatura que se presenta con mucha tensión o acortada, y debemos asegurar que dicha flexibilidad se restablece. La tirantez de pectoral menor y la tensión en la parte posterior de la capsula glenohumeral se relaciona con una posición escapular anormal (Cools, et al.,2014).

Ejercicios de fuerza:

La realización de ejercicios de fortalecimiento es una parte vital en la prevención de lesiones, y, en caso de que ésta se haya producido, para su tratamiento (Edwards, et al., 2016; Camargo, Alburquerque-Sendín & Salvini, 2014; Cools, et al., 2015). El objetivo de dichos ejercicios es la modificación de ciertas conductas o factores que pueden desencadenar en dolencias o lesiones. Un programa de fortalecimiento se lleva a cabo con la planificación de movimientos y ejercicios específicos, personalizados para cada persona, orientados a la mejora del funcionamiento corporal, la prevención de lesiones o dolencias y la corrección de posturas corporales inadecuadas.

Los ejercicios para fortalecer los músculos del manguito rotador se han definido como una parte integral del tratamiento para el síndrome de pinzamiento subacromial (Kisner, et al., 2017; Rizzo, 2015; Ares, Rodeyro & Fuente, 2004; Hall, 2007). Además, Bang, & Deyle, (2000) exponen que la combinación de ejercicio físico unido a una terapia de rehabilitación física se consiguen unos resultados óptimos en el aumento de fuerza muscular y la reducción de dolor en las lesiones del MR.

Para mejorar la función del hombro, el objetivo es activar y fortalecer los estabilizadores escapulares como los romboides, el trapecio medio, el serrato anterior y el trapecio inferior; y fortalecer los músculos del manguito rotador, especialmente los rotadores externos para la estabilidad glenohumeral (Kisner, et al., 2017; Werner, Walther, Ilg, Stahlschmidt & Gohlke, (2002).

Borstad et al. (2007) proponen que se debe fortalecer el serrato anterior con ejercicios tanto isométricos como concéntricos muy controlados. El trapecio superior suele estar sobrecargado por lo cual debemos centrarnos en las fibras medias e inferiores.

Tal y como exponent Seitz, McClure, Finucane, Boardman & Michener (2011), se puede trabajar en el mismo programa de entrenamiento tanto una contracción concéntrica de la fuerza como una excéntrica.

Como un medio para incluir una progresión en los ejercicios de fuerza, la

prescripción de un programa de ejercicios excéntricos podría ser el mejor mecanismo para fortalecer el tendón (Peers & Lysens, 2005; Bernhardsson, et al., 2011). Incluso los protocolos llevados a cabo con entrenamiento excéntrico con cargas ligeras ha resultado suficiente para proteger al músculo y tendón dañados (Clarkson, Nosaka & Braun, 1992).

Según Camargo et al. (2014), el entrenamiento excéntrico se debería utilizar para la mejora en la regeneración del tendón, al mismo tiempo que realizamos ejercicios de fortalecimiento y estiramiento para restaurar la cinemática y la actividad muscular. Houglum (2005) establece que el programa de entrenamiento mediante ejercicios excéntricos tendría que ser considerado como una guía clave. Además, éstos deberían reproducirse lo más parecido posible a los movimientos que generan el estrés mecánico en cada sujeto. Esto es seguido por numerosos autores (Khan, Nagy, Malal & Waseem, 2013).

CONCLUSIONES

Mediante la información obtenida de la literatura científica consultada, el presente trabajo presenta las siguientes conclusiones:

1.La cintura escapular junto a la articulación del hombro son unas de las zonas que más trastornos presentan en el cuerpo humano

2. El desgarro del manguito de rotador es una de las causas más comunes de dolor y discapacidad en la extremidad superior

3. Un tratamiento conservador basado en el ejercicio físico debería de ser la primera opción ante los problemas de la articulación del hombro. Este se basa en ejercicios de control postural, flexibilidad y de fortalecimiento muscular

4. El objetivo del tratamiento conservador es tanto aumentar el rango de movimiento (ROM) como los niveles de fuerza muscular, sin dolor o molestia

5. Se debe activar y fortalecer los estabilizadores escapulares como los romboides, el trapecio medio, el serrato anterior y el trapecio inferior

6. Es primordial fortalecer los músculos del manguito rotador, especialmente los rotadores externos para la estabilidad glenohumeral

7. Se debe relajar la musculatura hipertónica como el trapecio superior, el pectoral menor y el deltoides anterior mediante ejercicios de flexibilidad y ROM.

8. El entrenamiento debe individualizarse a la circunstancias de cada persona, pudiendo llegar a realizarse a diario, incluso 2 veces al día.

PROPUESTA PRÁCTICA

Para elegir los ejercicios apropiados que se deberán llevar a cabo, se ha analizado mucha literatura al respecto. Es necesario seguir unas pautas marcadas en el desarrollo del programa de entrenamiento con el objetivo de maximizar los beneficios del entrenamiento y minimizar los riesgos.

Tras el análisis correspondiente, se han sacado las siguientes conclusiones:

  1. Realización de un cuestionario previo al programa de entrenamiento
  2. Explicación al usuario de cómo ha surgido el problema y que entienda el proceso a llevar a cabo y por qué
  3. En las primeras fases utilización de ejercicios enfocados en el control postural, en educar al sujeto que se hace bien y que mal y por qué, en trabajar la propiocepción y control escapular de la musculatura implicada .
  4. Trabajo de fortalecimiento de la musculatura hipotónica implicada .
  5. Ejercicios de estiramiento y flexibilidad de la musculatura hipertónica .
  6. Variabilidad de ejercicios y progresión de volumen e intensidad

Para el fortalecimiento de la musculatura deseada, previamente se debe estructurar el programa de entrenamiento en diferentes fases, teniendo claro cuál va a ser el objetivo que se desea alcanzar en cada una (Heyward, 2006).

En todas las fases de la propuesta práctica se van a llevar a cabo las mismas pautas de entrenamiento (Han, et al., 2010):

  1. Ejercicios de corrección y control postural
  2. Ejercicios de flexibilidad
  3. Ejercicios de fuerza

En la Fase 1 el sujeto muestra una dolencia o lesión en el hombro. Por tanto, la primera parte del programa de entrenamiento debe empezar con una explicación de las causas de dolor o lesión. A partir de ahí se va a llevar a cabo una serie de ejercicios de ejecución técnica muy básica con el objetivo de mejorar el control postural, la flexibilidad y fuerza de la musculatura (Edwards, et al. 2016; Sinaj, et al., 2014).

FASE 1

En la Fase 2 se llevan a cabo ejercicios de control postural más complejos. El sujeto aprende a disociar los diferentes movimientos que puede realizar con su cintura escapular y cuáles de ellos son beneficios y/o desfavorable para su lesión o dolencia. Introducimos el componente de reeducación neuromuscular, dónde, mediante diferentes ejercicios, aprende a activar la musculatura deseada (Cools, et al. 2014). Los ejercicios de flexibilidad son los mismos, modificando la intensidad del esfuerzo e introduciendo ejercicios con material sencillo (toalla o pica de plástico). En cuanto a los ejercicios de fuerza, se introducen ejercicios con resistencias más elevadas, de mayor dificultad técnica y/o poliarticulares (Bernhardsson, et al., 2011).

FASE 2

En la fase 3, focalización de la sesión de entrenamiento en fortalecimiento y potenciación de la musculatura a trabajar. Seguimos trabajando el control y la reeducación de la postura corporal al igual que la flexibilidad (con material que ayude a dificultar el ejercicio y además incluir estiramientos pasivos), pero partimos de un punto con un mayor grado de control y fuerza. Por tanto, vamos a introducir ejercicios de fuerza con diferentes variantes, como el entrenamiento excéntrico o el entrenamiento con mancuernas, TRX, peso corporal, etc.

FASE 3

Este ha sido el resultado del trabajo realizado por nuestro compañero Pablo. ¡Enhorabuena y muchas gracias!. Seguro que este documento nos resulta muy útil para nuestro día a día.

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LESIONES DE HOMBRO I

Cada vez estamos mejor preparados físicamente, esto conlleva una mayor carga de entrenamientos: más sesiones, más volumen, más intensidad… Tanto es así, que nuestras articulaciones sufren un desgaste debido al sobreuso. Una de las articulaciones más dañadas es el hombro, ya que es la articulación que más grados de libertad presenta. Por ello, vamos a presentar el trabajo de nuestro míster Pablo Carpio, donde nos muestra, según la ciencia, cuales son las lesiones más comunes de esta articulación y qué propuesta práctica podemos seguir para su readaptación. Así pues, os dejamos con la primera parte de este interesante artículo:

INTRODUCCIÓN

El hombro es una articulación que se puede ver afectada por diversas lesiones debido a que posee mucha movilidad y habitualmente, poca estabilidad. Se estima que hasta un 33% de la población, a lo largo de su vida sufre una dolencia de este tipo. La musculatura escapular así como el manguito rotador son los encargados de proveer de esa estabilidad necesaria para realizar las acciones deportivas o cotidianas sin dolor.

Los tendones del manguito rotador tienen una alta prevalencia a sufrir patologías por diversos motivos. La lesión del síndrome subacromial es la causa más frecuente de dolor y disfunción del miembro superior. La aparición de esta aumenta con la edad y con la realización de actividades repetitivas por encima de la cabeza. Del mismo modo, han sido publicados meta-análisis y revisiones bibliográficas que abordan la temática, con tal de demostrar la importancia de los programas de entrenamiento y fortalecimiento para reducir y rehabilitar las consecuencias de dichas lesiones, ya que este tipo de patología incide de manera importante en la calidad de vida de las personas.

¿QUÉ MUSCULATURA COMPONE EL HOMBRO?

MANGUITO ROTADOR (MR):

La musculatura que permite que el brazo realice sus movimientos es más conocida como manguito rotador. Esos músculos tienen su origen en la escápula y su inserción en la cabeza del húmero. El tendón del músculo supraespinoso se sitúa en el espacio comprendido entre la cabeza del húmero y el acromion de la escápula (Rizzo, 2015).

El espacio subacromial (suprahumeral) es el situado entre la cabeza del húmero y el arco coracoacromial por el cual transcurre el tendón supraespinoso y la bolsa subacromial. Este espacio está compuesto por una bursa o «bolsa» rellena de líquido con el objetivo de ofrecer protección y deslizamiento al tendón evitando un posible roce o pellizcamiento con el hueso (Prescher, 2000; Kisner, Colby y Borstad, 2017).

Mediante el MR se consigue mantener la cabeza del húmero en la cavidad glenoidea de la escápula y contrarrestar las acciones de los músculos grandes otorgan movimiento al brazo (Ares, Rodeyro y Fuente, 2004; Hall 2007; Rizzo, 2015).

 

MÚSCULO FUNCIÓN MOVIMIENTO
SUBESCAPULAR Estabilización anterior de la cabeza del húmero Rotación interna

Adducción

Descenso de la escápula

SUPRAESPINOSO Estabilización de la cabeza del húmero Abducción
INFRAESPINOSO Estabilización y descenso de la cabeza del húmero Rotación externa
REDONDO MAYOR Estabilización y descenso de la cabeza del húmero Rotación externa

Adducción

Tabla 1: Musculatura del manguito rotador. Modificada de Cael (2013)

MUSCULATURA ESCAPULAR:

Tiene papel importante en la articulación del hombro, musculatura y posición escapular. Durante los movimientos de las extremidades superiores, la escápula se desliza a lo largo del tórax. Los músculos que afectan a las escápula tienen un papel estabilizador importante junto con la función del posicionamiento (Rizzo, 2015).

La cintura escapular es una de las zonas que más trastornos presentan en el cuerpo humano. Su correcta activación y estabilización muscular se hace imprescindible para evitar diferentes patologías.

Los movimientos de la cintura escapular están determinados por la actividad de los músculos que se insertan en ella. (Palastanga, Campo y Soame, 2000).

Movimientos:

Figura 1: Movimientos de la escápula. Modificada a partir de (Hall. 2007)

Según Kibler y Sciascia (2010), los músculos encargados de controlar la escápula son, principalmente el trapecio, el serrato y el romboides. El pectoral menor también desempeña una función en esta estructura (De Mey, et al., 2013).

MÚSCULO FUNCIÓN Y MOVIMIENTOS
 

Trapecio fibras superiores

Elevación de escápula

Adducción de la escápula

Encogimiento de hombro

 

Trapecio fibras intermedias

Fijación de la escápula

Retracción escapular

Adducción de escápula

Trapecio fibras inferiores Rotación medial de la escápula

Depresión de la escápula

 

 

Serrato anterior

Estabilización de escápula y desplazamientos

Contribuye a la respiración

Abducción de la escápula

Adducción de escápula

 

Romboides

Fijación de la escápula

Adducción de la escápula

Rotación descendente

Pectoral menor Basculación anterior de escápula

Elevación de escápula

Tabla 2. Musculatura movilizadora y estabilizadora de la escápula. A partir de Sabotta, (2000).

LESIONES MÁS COMUNES DEL MANGUITO ROTADOR

Una de las causas más comunes del dolor en le hombro se conoce como el Síndrome del Pinzamiento Subacromial. El tendón del supraespinoso es generalmente la estructura más afectada debido al lugar dónde se encuentra, debajo del ligamento coracoacromial (Van der Windt, et al., 2000; Burke, Vagness y Powers, 2002).

El Síndrome Subacromial es una patología común en personas que realizan actividades deportivas con una práctica continuada de movimientos de la mano por encima del nivel del hombro (Tórtora y Derrickson, 2012).

El Síndrome Subacromial se caracteriza por un conflicto entre la musculatura que conforma el MR y las tuberosidades que presenta el húmero: troquín y troquiter.

El dolor en la zona del hombre que irradia a través del brazo epsilateral, la excesiva movilidad de la cápsula anterior del hombro y la restricción y reducción del rango de movimiento (ROM), son los síntomas más frecuentes que produce el síndrome subacromial (Bayam, Ahmad, Naqui, Chouhan y Funk, 2011; Hall, 2007).

El origen de este síndrome es multifactorial, ya que puede prevenir por problemas en el MR (bursitis, rotura del manguito, reducción del espacio subacromial), patologías como el hombro congelado o la artritis producidas en la articulación glenohumeral, luxaciones, problemas en la articulación acromioclavicular (Álvarez-Sintes, 2008; McPhee y Papadakis, 2008).

La disquinesia escapular es una alteración visible en la posición escapular y su patrón de movimientos. Se ha estimado que esta se produce en un 68% al 100% de los pacientes con lesiones en el hombro (incluyendo alteraciones del manguito rotador, inestabilidad glenohumeral y desgarros del ligamiento glenoideo) (Huang, Huang, Wang, Tsai y Lin, 2015).

En cuanto a la reducción del espacio subacromial, un factor muy importante que lo delimita es la forma que presente acromion de la escápula. El ángulo acromial inferiro y una extensión lateral grande del acromion se asocian a una prevalencia más alta de choque produciendo desgarros del MR (Balke, et al.,2013).

El pinzamiento subacromial se organiza como choque primario o pinzamiento secundario. En el primero, los elementos anatómicos disminuyen el espacio subacromial. El pinzamiento secundario se debe a la falta de estabilidad de la articulación escapulo-humeral (Kisner, et al., 2017). El uso excesivo del músculo supraespinoso también es común. Puede ser causado por un trabajo muscular inadecuado del redondo menor, infraespinoso o subescapular (De Mey, et al., 2013).

En cuanto al MR, existen diferentes enfoques ante los desgarros: tratamiento conservador o quirúrgico. El tratamiento conservador está enfocado a la prescripción de ejercicios de fortalecimiento terapéuticos. El tratamiento conservador en desgarros tipo I o tipo II según la escala de Cofield (1982), ha mostrado resultados equivalentes al tratamiento con cirugía. Los desgarros tipo III y IV requieren un tratamiento quirúrgico (Hopman, Krahe, Lukersmith, McColl y Vine, 2013). Además, tras una lesión tipo III/IV hay más riesgo de recaer en la lesión (Seitz, McClure, Finucane y Michener, 2011).

Es importante la utilización de un tratamiento conservador (sin cirugía) basado en el ejercicio físico en fases iniciales (Han, et al., 2010). Para ello se debe descubrir e intervenir el problema lo antes posible para no tener que llegar a la cirugía o este se convierta en una afección crónica (Khan, Nagy, Malal y Waseem, 2013).

En la siguiente publicación, entraremos de lleno en una propuesta práctica para par readaptación de este tipo de lesiones. De nuevo, dar las gracias a Pablo por compartir su trabajo con todos nosotros.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Ares, J. P., Rodeyro, J. S. y Fuente, A. B. (2004). Fisioterapia del complejo articular del hombro: evaluación y tratamiento de los tejidos blandos. Elsevier España.

Burke, W. S., Vangsness, C. T., & Powers, C. M. (2002). Strengthening the supraspinatus: a clinical and biomechanical review. Clinical Orthopaedics and Related Research®402, 292-298.

Hall, S. J. (2007). Equilibrium and Human Movement. Basic Biomechanics,445-449.

Kibler, W. B., & Sciascia, A. (2010). Current concepts: scapular dyskinesis. British journal of sports medicine44(5), 300-305.

Kisner, C., Colby, L. A. Y Bostad, J. (2017). Therapeutic Exercise: foundations and techniques. Fa Davis.

Palastanga, N., Field, D., & Soames, R. (2007). Anatomía y movimiento humano. Estructura y funcionamiento. Editorial Paidotribo.

Prescher, A. (2000). Anatomical basics, variations and degenerative changes of the shoulder joint and shoulder gridle. Eurpean Jornal of Radiology, 35(2), 88-102.

Rizzo, D.C. (2015). Fundamentals of anatomy and physiology. Cengage Learning.

Tortora, G. J., & Derrickson, B. H. (2008). Principles of anatomy and physiology. John Wiley & Sons.

PREVENCIÓN DE LESIONES PARA CORREDORES DE MONTAÑA

Cada vez son más los corredores que eligen cambiar el asfalto por la tierra, el barro o la maleza de la montaña. Nuestros corredores más aventureros lo hacen por diferentes motivos: diversión, paisaje, romper con la monotonía, desplazarse a otro lugar y pasar el día en la naturaleza o incluso muchos, por evitar las lesiones producidas por los impactos constantes en una superficie dura como puede ser el asfalto de las ciudades donde solemos entrenar y correr cada fin de semana. Pero las salidas a la montaña, tampoco están exentas del riesgo lesional, es más, la literatura y los estudios recientes muestran qué tipo de lesiones son las más características en este contexto, cuáles son los mecanismos que las producen y qué tipo de trabajo puede ser el más exitoso para su prevención, sobretodo si las distancias a recorrer son largas (medio maratón, maratón y ultramaratón).

En esta publicación, vamos a centrarnos en el trabajo preventivo a realizar por el corredor de montaña: tipos, estrategias a seguir, metodología…

MUSCULATURA IMPLICADA EN LAS CARRERAS DE MONTAÑA

La musculatura es la encargada de producir el movimiento y de transmitir la fuerza de su contracción a las articulaciones generando movimiento. La musculatura está compuesta por fibras y envuelta por un tejido llamado fascia. A su vez, los tendones se encuentran en los extremos, y son los encargados de fijar el músculo al hueso (Castillo, 2013).

A diferencia del atleta de asfalto o de pista donde se mantiene una secuencia de pasos más o menos uniforme, una zancada constante y donde prácticamente no hay variación en la musculatura implicada desde el principio hasta el final de la carrera, en las carreras por montaña el patrón es diferente, además de las irregularidades del terreno montañoso, hay que tener en cuenta las continuas pendientes ascendentes, descendentes y llaneos que van apareciendo durante todo el trazado. En las subidas se hará uso de la fuerza impulsiva y en las bajadas de la fuerza reactiva (Pérez 2014). Del mismo modo y siguiendo con las pendientes, la musculatura más implicada en las subidas (acción concéntrica) serán principalmente los gemelos, cuádriceps y glúteos, favoreciendo la extensión de tobillo, rodilla y cadera. En cuanto a las bajadas (acción excéntrica), la importancia recaerá en los músculos extensores, que evitarán la extensión de tobillo, rodillas y cadera (Millet et al. 2011).

A continuación, veremos una tabla de la musculatura implicada en las carreras por montaña del tren inferior (Castillo, 2013):

Grupos musculares Músculos implicados Llaneo Subidas Bajadas
Flexores de cadera y extensores de rodilla Psoas ilíaco

Cuádriceps

X

X

X

X

X

X

Extensores de cadera y flexores de rodilla Glúteo mayor

Isquiotibiales

X

X

X

X

X

X

Aproximadores de cadera Aductores X X X
Separadores de cadera Glúteo medio X X X
Extensores de tobillo o flexores plantares Tríceps sural

Tibial posterior

Peroneo lateral

X

X

X

X

X

X

X

X

X

Flexores de tobillo o flexores dorsales Tibial anterior

Piramidal

Cuadrado lumbar

X

X

X

X

 

 

X

 

 

TIPOS DE LESIÓN

Los estudios realizados por Bahr y Maehlum (2007) clasifican las lesiones deportivas en dos: lesiones de partes blandas (cartilaginosas, musculares, tendinosas y ligamentosas) y lesiones esqueléticas (fracturas). Así pues, según la tipología de la lesión, Cos, F., Buenaventura, L. y Ekstrand, J. (2010), realizan la siguiente clasificación:

POR TRAUMATISMO DESCRIPCIÓN
Esguince Elongación aguda de ligamentos o cápsula articular.
Distensión Elongación aguda de músculos y tendones.
Contusión Hematoma sin otra lesión asociada.
Fractura Ruptura traumática de tejido óseo.
Dislocación Desplazamiento parcial o total del hueso en la articulación.
Otras Lesiones no clasificadas.
POR SOBREUSO (crónicas) Síndrome doloroso del sistema musculoesquelético sin un traumatismo previo o enfermedad conocida.

LOCALIZACIÓN Y TIPOS DE LESIONES MÁS FRECUENTES

 De los estudios realizados recientemente, prácticamente hay unanimidad con respecto a los tipos de lesiones más comunes y la localización de estas en los corredores de montaña, sobretodo en distancias largas. Todos concluyen que tanto las rodillas, como los tobillos, así como sus estructuras adyacentes, son las más afectadas debido a la repetición de impactos y al volumen de kilómetros acumulados.

Dias, Hespanhol, Yeung y Pena (2012), clasifican las patologías más frecuentes y aparte añaden una porcentaje aproximado de afectados por cada tipo de lesión:

  • Síndrome de estrés tibial medial: 13,6% – 20%.
  • Esguince de tobillo: 10,9% – 15%.
  • Tendinopatía de Aquiles: 9,1% – 10,9%.
  • Fascitis plantar: 5,5% – 22,7%.
  • Tendinopatía rotuliana: 4,5% – 10%.
  • Síndrome patelofemoral: 5,5% – 22,7%.

¿CÓMO PUEDO PREVENIR LAS LESIONES? (ESTRATEGIAS).

 Los autores Krabak, Waite y Limpman (2013) nos dan unos consejos a la hora de preparar/realizar una carrera larga de montaña y minimizar al máximo el riesgo de sufrir lesiones en el transcurso de la misma o al finalizarla. Entre otros factores a tener en cuenta, podemos encontrar los siguientes:

  • Planificar las competiciones a realizar en una temporada.
  • Aumento gradual tanto de los kilómetros, como del ritmo de entrenamiento.
  • Adaptar el entrenamiento al terreno por el cual se va a realizar posteriormente la prueba (suelo, pendientes, temperatura…)
  • Fortalecer abductores, flexores de rodilla y musculatura contigua.
  • Llevar elementos obligatorios (que requerirá la organización de la carrera) ayudará a que la prueba transcurra con mayor comodidad y seguridad.
  • Probar los materiales a utilizar previamente a la prueba y no el día de la competición.

Podríamos añadir otros factores extrínsecos que no dependen de nosotros y que también pueden influir en la producción de lesiones, como la temperatura, humedad, lluvia, vientos… Factores a tener en cuenta para la planificación y estructuración de los entrenamientos y carreras.

EL ENTRENAMIENTO PREVENTIVO

 Entrenamiento preventivo mediante trabajo de fuerza.

 Tratando de poner de manifiesto la importancia del trabajo de fuerza en la prevención de lesiones, se dará a conocer algunas de las formas la cuales beneficiarán al corredor. Autores como Pérez (2014), definen la fuerza como una de las cualidades más diferenciadoras entre los corredores de montaña y asfalto. El corredor de montaña se encontrará constantemente pendientes, desniveles, distintos tipos de terreno, siendo estas últimas el mayor condicionante para saber que tipos de manifestaciones de la  fuerza se habrá de trabajar.

Fuerza excéntrica.

 El trabajo excéntrico es un trabajo preventivo al actuar principalmente sobre las membranas musculares y tendones. Las acciones musculares excéntricas generan mayores niveles de fuerza con menor nivel de activación muscular, también, menor coste metabólico y a su vez, producen daño muscular más importante que las contracciones concéntricas (Romero y Tous, 2010).

Las contracciones excéntricas, en los corredores de montaña, suele darse en las bajadas y la musculatura de las extremidades inferiores se contrae por encima de sus límites (Garret, 1990). Por lo tanto, una mala adaptación a este tipo de trabajo de fuerza puede producir pérdida de fuerza, daño, dolor e inflamación muscular (Howell, Chelboun y Conaster, 1993).

También hay resultados sobre el carácter preventivo del trabajo excéntrico en la lesión de tendinopatía aquilea, que tal y como se ha señalado anteriormente en el punto anterior en la clasificación realizada por Dias et al, (2012), es la segunda lesión que más afecta a los corredores de ultramaratón. Los investigadores Fahlström, Jonsson, Lorentzon y Alfredson (2003) publican en su estudio que en 90 de los 101 tendones de aquiles (89%) de deportistas con tendinosis aquílea, que el tratamiento mediante trabajo excéntrico fue satisfactorio y los pacientes estaban de vuelta en su nivel de actividad previo a la lesión después de un régimen de entrenamiento de 12 semanas, concluyendo que sería interesante integrar este tipo de trabajo en los programas de entrenamiento.

Del mismo modo hay evidencias en la prevención de la tendinopatia rotuliana donde el ejercicio excéntrico ha demostrado su validez. Romero, Gual y Tesch (2011) empleando una máquina de prensa de piernas consiguieron después de un entrenamiento pautado un aumento de la fuerza excéntrica de un 90% en los músculos rectos femorales, bíceps femorales y el gastrocnemio medial. Cómo conclusión se dictaminó que la utilización de una sobrecarga excéntrica inercial, dio lugar a una mejor función muscular y reduce significativamente las probabilidades de adquirir una tendinopatia rotuliana.

Existe un mecanismo conocido como “repeated bout effect”, en el cual el entrenamiento excéntrico desempeña una función protectora del tejido conectivo (Tous, 2005). Este mismo autor señala que después de una sesión de entrenamiento excéntrico y la posterior recuperación completa que puede llegar a ser de hasta 6 días, la repetición del ejercicio causará un daño muscular mínimo. De este modo, parece ser que si el umbral de rotura del músculo aumenta y su capacidad para absorber cargas mejora, se produce un efecto protector que lo hace menos vulnerable a las roturas, por esta razón actualmente es por las que el ejercicio excéntrico es el modelo más aceptado a la hora de prevenir lesiones.

Castillo (2013) determina que cuando se realizan ejercicios en cadena cinética cerrada se consiguen estimular en el cuerpo del deportista actividades funcionales mediante la fuerza de la carga que se aplique y la carga del propio peso corporal. Generalmente los ejercicios en cadena cinética cerrada suelen ser de tipo excéntrico, los cuales producen una mejora de la potencia, fuerza, estabilidad y equilibrio, resistencia y agilidad para las carreras por montaña, por ello afirma que el entrenamiento en cadena cinética cerrada es el más indicado para los corredores por montaña. Para concluir este apartado Romero y Tous (2010) afirman que existen multitud de maneras de provocar una sobrecarga excéntrica, que van desde un simple cambio de dirección o ejercicios con sofisticadas máquinas controladas por motores efectuados con el propio peso corporal.

Formas de trabajar ejercicios de manera excéntrica:

  • Tecnología isoinercial: YOYO, polea cónica (VERSAPULLEY).
  • Otros dispositivos que generan sobrecarga excéntrica: Negator Desmontronic, Bromsman.
  • Ejercicios excéntricos con el peso corporal: Tirante musucular, isquiotibial nórdico, sentadilla en plano declinado, tijeras, etc.

Propiocepción.

 Siguiendo la línea del trabajo realizado por Romero y Tous (2010), en el desarrollo del trabajo neuromuscular existen de forma intrínseca capacidades como la fuerza, la velocidad de reacción y la coordinación, por ello ambos autores proponen en su obra la propuesta de un nuevo concepto, al cual denominan: Fuerza propioceptiva, razón por la que se incluye dentro de este apartado de fuerza.

El trabajo propioceptivo es de lo más fundamentales en la prevención de lesiones. Castillo (2013) afirma que los programas de propiocepción se basan en un conjunto de estímulos externos con el objetivo de estabilizar una función o un gesto deportivo, restaurarlo y prevenir las recaídas. La propiocepción no pretende la recuperación muscular sino que es un concepto mucho más amplio que busca la reeducación de los receptores, mejorar el equilibrio, mejorar la coordinación, la percepción de los mensajes y las respuestas motoras del organismo a los mismos.

Para entender de una forma más comprensible cuales son los mecanismos de prevención, se debe dejar claro en qué consiste una lesión propioceptiva. La lesión articular no tan sólo daña el tejido ligamentoso o capsular, sino que también causa una destrucción de los tejidos receptores propioceptivos, lo que puede llevar a que incluso la inestabilidad persista después que el tejido lesionado haya completado su reparación (Romero y Tous, 2010).

En el atleta de ultramaratón por montaña se hace casi indispensable localizar de forma constante la colocación y el desplazamiento de nuestro cuerpo, y a la vez, disponer de una adecuada firmeza en las articulaciones de las extremidades inferiores (cadera, rodillas y tobillos). Pérez (2014) sostiene que la irregularidad del terreno montañoso obliga a oscilar continuamente de una manera abrupta la zancada y la pisada. Si no se tiene consciencia de donde se pisa, si no se sabe donde se ha apoyado el pie ni se conoce la posición del cuerpo y si además las articulaciones no están preparadas para este tipo de esfuerzos las probabilidades de que se produzca un esguince aumentan considerablemente.

En la aplicación de los programas de propiocepción se debe aplicar una serie de criterios que vayan aumentando progresivamente la dificultad del entrenamiento.

Según Castillo (2013) se puede iniciar un ejercicio en el que se trabaje sobre un plano estable (en el suelo), cuando este se domine se pasará a un plano relativamente inestable (una colchoneta) y por último se podrá realizar en un plano totalmente inestable (fitball o bosu), también se podrán realizar los ejercicios cerrando los ojos o de forma unipodal. El objetivo principal es ir incrementado la dificultad de los ejercicios a medida que se vaya consiguiendo la adaptación de los mismos.

Castillo (2013) enumera en 8 puntos la progresión general que se aplica en programas de propiocepción.

  1. Posición: Se empieza tumbado y se continúa por sedestación, bipedestación y marcha.
  2. Trabajo en cadena cinética cerrada: Primero con las dos piernas y luego con una.
  3. Trabajo en carga total en un plano estable: Se mantiene primero el equilibrio sin ayuda, una vez dominado este aspecto se progresará cerrando los ojos.
  4. Trabajo con carga total en un plano relativamente inestable.
  5. Trabajo en carga total en un plano inestable.
  6. Reducir el tamaño de la base de apoyo.
  7. Altura del centro de masa.
  8. Ejercicios acrobáticos.

Para concluir este aparatado, hay pruebas de que el entrenamiento propioceptivo programado puede ser eficaz en la prevención de lesiones de las extremidades inferiores, especialmente en aquellas de la rodilla y la articulación del tobillo. Aunque puede suponerse que se deberían de realizar sesiones de entrenamiento de al menos 10 minutos, más de una vez por semana durante 3 meses para encontrar resultados (Bscher et al. 2010).

CORE.

 La carrera por montaña es una actividad donde el cuerpo se dispone en una posición anatómica en la que se sufren constantes desequilibrios. Como ya se ha citado en anteriores apartados el organismo sufre a nivel articular debido a los impactos constantes en cada zancada en las regiones de la cadera, rodillas y tobillos. La espalda es la que se encarga de absorber parte de las vibraciones que se producen al correr, sobretodo en la región lumbar, recibiendo cargas continuas que a largo plazo pueden llegar a producir roturas del cuerpo o arco vertebral por estrés, siendo esta una alteración típica por corredores (Chicharro y Sánchez, 2014). Además, este problema se acentúa teniendo en cuenta que en las carreras de ultramaratón es requisito indispensable llevar una mochila con material obligatorio requerido por la organización de la carrera (anexo 3), por lo que esto resulta una carga adicional para la espalda.

Según McGill (2010) la zona media se compone de la columna lumbar, los músculos de la pared abdominal, los extensores de la espalda, y el cuadrado lumbar. Para Willardson (2014) este concepto es más amplio estableciéndolo como la región del tronco, que incluye partes del esqueleto (la caja torácica, la columna vertebral, la cintura pélvica y la cintura escapular), tejidos pasivos asociados (cartílagos y ligamentos) y los músculos activos que provocan, controlan o impiden movimientos en esta región del cuerpo.

Richarson et al. (1999) citado por Fredericson y Moore (2013) encontraron dos tipos de fibras musculares (lentas y rápidas), las cuales formaban los músculos abdominales, y que al existir esta combinación en la composición de las fibras, habrá que diseñar ejercicios específicos para cada tipo de fibras. Las fibras lentas forman las capas musculares del músculo abdominal más profundo, compuestas por el transverso abdominal, multífidos, oblicuo interno, transverso espinal profundo y los músculos de la base de la pelvis (Chicharro y Sánchez, 2014). La contracción de estos músculos produce a través de la fuerza de compresión y la presión de la fascia intraabdominal un mecanismo que estabiliza y resiste a las fuerzas que actúan sobre la parte lumbar de la columna (Fredericson y Moore, 2013).

En cambio las fibras rápidas se incluyen en las capas más superficiales del músculo, dónde se ubican el oblicuo externo, el recto abdominal y el erector de la columna, que al contener un mayor número de fibras tienen capacidad para generar tensiones más elevadas. Esta musculatura de la espalda y abdomen puede verse reforzada con ejercicios tradicionales (Chicharro y Sánchez, 2014; Fredericson y Moore, 2013).

Hodges y Richarson (1999) citado por Fredericson y Moore (2013) encontraron que “la contracción de la capa profunda del transverso y del multifidus se produce antes de la circulación de las extremidades, y creemos que esta pre-activación neuromuscular es fundamental en la estabilización de la columna vertebral antes de cualquier movimiento”.

Uno de los motivos fundamentales por los que los corredores padecen dolor lumbar, viene provocado por una debilidad de los abdominales. Si no ha existido un trabajo de fortalecimiento previo, será la espalda la que tratará de soportar ese esfuerzo añadido. Otra de las razones puede deberse a que los músculos de la región lumbar estén débiles y no puedan soportar el esfuerzo al que se han visto sometidos.

Los síntomas y la gravedad de las lumbalgias pueden variar mucho, pudiendo un dolor muscular agudo requerir un tratamiento inmediato, mientras que una degeneración del disco intervertebral podría ocasionar molestias leves de carácter intermitente.

En deportistas se debe buscar la más rápida recuperación funcional para evitar compensaciones o gestos biomecánicos que luego dificulten la vuelta al gesto deportivo correcto (Silván, 2001).

Según Chicharro y Sánchez (2014) el trabajo de CORE “no solo ayudará a una mayor transmisión de fuerzas, sino también a una mejor estabilización de la columna, protegiéndola de cargas e impactos y salvaguardando la integridad de la estructura vertebral, incluido el disco de fibrocartílago, una estructura irreparable y punto clave en todo corredor”.

Conforme un estudio descriptivo realizado por Torres (2014) sostiene que “los hombres tienen un mayor umbral del dolor que las mujeres, al igual que una mejor estabilidad postural. Sin embargo las mujeres poseen mayor resistencia muscular que los hombres. Con respecto a las diferencias entre especialidades, los corredores de montaña tienen un mayor umbral del dolor que los corredores de asfalto. En relación a la edad el umbral del dolor es menor en el grupo más joven (18 a 30 años) que en el resto de grupos. Se concluye también que una menor estabilidad postural está asociada a un mayor dolor de espalda, que existe relación entre los años de experiencia y una mejor estabilidad postural y que hay una correlación negativa entre la resistencia muscular y el peso, la estatura y el IMC de los sujetos” (p. 24-25). Por lo que el factor del entrenamiento preventivo de la zona media parece ser el factor más determinante en la prevención de patologías asociadas a la lumbalgia del corredor.

Desarrollo de la zona media

Un programa de entrenamiento bien planificado debe focalizarse para realizar un trabajo integral de toda la musculatura del tronco, abdominales y paravertebrales lumbares de manera frecuente, como parte imprescindible del entrenamiento preventivo para proteger la columna vertebral de las demandas de la carrera.

Además, como expone Malloy (2014) citado por Willardson (2014), la progresión bien establecida permitirá a los deportistas de diversos niveles crear músculos funcionalmente eficientes en el segmento somático central. El propósito de esta progresión es introducir a los atletas las técnicas de desarrollo de los músculos de la zona media para mejorar el rendimiento y prevenir lesiones, y ayudarles a prolongar la salud de sus tejidos espinales pasivos. Este mismo autor establece tres niveles de adaptación según el nivel de cada deportista, variando los objetivos de una forma progresiva.

  • Nivel principiante: Se busca el desarrollo de la estabilidad del tronco y un trabajo fuerte que sirva como base para prepararse de cara a ejercicios más exigentes que incrementen la fuerza y prosperen el acondicionamiento de los músculos de la zona media.
  • Nivel intermedio: Se continúa desarrollando la estabilidad mientras se van incrementando nuevos estímulos al movimiento, añadiendo rangos funcionales más exigentes que busquen patrones de movimiento específicos de este deporte que se verán reflejados durante la competición.
  • Nivel avanzado: Conlleva más movimientos funcionales específicos de la carrera e implanta niveles de sobrecarga cada vez mayores sobre la musculatura de la zona media.

En cuanto a la periodización Kipp (2014) citado por Willardson (2014) establece que los ejercicios usados a fin de desarrollar la musculatura de la zona media en modalidades atléticas se iniciarán fuera de temporada con movimientos básicos de baja intensidad y volumen elevado o manteniendo isométricamente la posición. En los intervalos fuera de temporada y al empezarse la pretemporada, los ejercicios deben de volverse más dinámicos y cada vez más inestables, con mayor especificidad para cada modalidad atlética. Las cargas para los ejercicios con peso empiezan a inicios del periodo de fuera de temporada, con cargas pequeñas y volúmenes elevados. Con las mejoras de fuerza, hay que aumentar las cargas, mientras el volumen global se reduce . Los corredores de medio fondo y fondo deben emplear mantenimientos isométricos de la posición y cortos intervalos de descanso para favorecer la resistencia y la eficiencia muscular.

CONCLUSIONES

 Corredor del ultramaratón:

  1. El índice de lesiones musculoesqueléticas oscila entre un 2% y un 18% de entre todos los corredores que logran finalizar una ultramaratón de una etapa, provocadas principalmente por las contracciones excéntricas durante el descenso de senderos y cambios de pendiente.
  2. Dentro de la distribución de las lesiones se ha encontrado que el tobillo con un 36% de afectados y la rodilla con un 22% fueron las regiones afectadas con mayor frecuencia de las extremidades inferiores, encontrando como diagnósticos más comunes: Síndrome de estrés tibial medial, el esguince de tobillo y la tendinopatía de Aquiles. También se ha encontrado una alta prevalencia de lesiones en la región lumbar.
  3. El mecanismo lesional de las lesiones por correr en montaña se deben a errores de entrenamiento.
  4. Aspectos como: Limitar el número de competiciones en una temporada, aumentar gradualmente el kilometraje y el ritmo de los entrenamientos, entrenar por zonas con características similares a la de la carrera, realizar un programa de fortalecimiento previo, disponer de una adecuada mecánica de movimiento y probar todo el material durante los entrenamientos, son algunas de las estrategias que pueden permitir al corredor evitar lesiones.

Entrenamiento preventivo a través del trabajo de fuerza:

  1. Las manifestaciones de fuerza que principalmente se deben de trabajar son: la fuerza excéntrica, fuerza propioceptiva y zona media.
  2. Con un régimen de entrenamiento con contracción excéntrica, se obtienen mayores beneficios que con un régimen de entrenamiento concéntrico. En la mejora de la musculatura isquiotibial. También es recomendable para la lesión de tendinosis aquilea.
  3. El entrenamiento propioceptivo está directamente relacionado con la prevención de lesiones ligamentosas. Obteniendo reducciones de lesiones altamente satisfactorias tanto en tendinopatia rotuliana como aquilea.
  4. El entrenamiento mediante ejercicios programados de propiocepción que buscan provocar inestabilidad en el deportista son los más efectivos en la prevención de esguinces, vinculándose con su trabajo una reducción aproximada del 50%.
  5. Las consecuencias del dolor lumbar vienen determinadas por una debilidad de los abdominales. Un trabajo programado de CORE ayudará a la transmisión de fuerzas entre las extremidades inferiores y las superiores, salvaguardando la estructura vertebral, incluido el disco de fibrocartílago.

Agradecemos a D. Francisco Bayarri Núñez su gran aportación para la realización de esta publicación. ¡Gracias!

Referencias bibliográficas.              

Assimakopoulos, A. P., Katonis, P. G., Agapitos, M. V., Exarchou, E. I. (1992). The innervation of the human meniscus. Clinical orthopaedics and related research, 275, 232-236.

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LA IMPORTANCIA DEL GLÚTEO MEDIO

Ya sabemos de la importancia del trabajo de fuerza del tren inferior cuando hablamos de actividades deportivas como correr, ciclismo, etc. Pero sin duda, la musculatura que olvidamos trabajar específicamente son los glúteos.

El glúteo medio es un abductor de cadera que estabiliza la pelvis y controla la correcta alineación del fémur, y consecuentemente la cinemática de todo el miembro inferior. Es decir, va a incidir directamente en todos los patrones de movimiento de los miembros inferiores afectando así a la marcha, la carrera, los saltos y todas las acciones que precisen de equilibrio tanto sobre un pie como sobre los dos. Una disfunción de esta musculatura normalmente está asociada con numerosas deficiencias musculoesqueléticas, especialmente con la articulación de la rodilla.

Por tanto, su entrenamiento resulta esencial en el tratamiento y prevención de lesiones, así como en la potenciación y mejora del rendimiento.

El glúteo medio tiene forma de abanico, es más profundo que el glúteo mayor y más superficial que el glúteo menor. Se inserta en la superficie externa del coxal a lo largo de los tres cuartos anteriores de la cresta ilíaca y aponeurosis glútea y distalmente llega al trocánter mayor del fémur.

Como ya sabemos, los músculos para realizar sus acciones deben trabajar en cadenas musculares con la participación de otros, lo que se denomina sinergia o músculos sinergistas. En este caso, los que conforman esa unidad funcional junto al glúteo medio son el glúteo menor, el tensor de la fascia lata, cintilla iliotibial y en menor grado el sartorio, piramidal y parte del glúteo mayor.

Pues bien, al tener músculos que tienen acciones principales y otros que ayudan (sinergistas), en el momento que los principales se cansan o fatigan por la excesiva demanda física los secundarios deben asistirlos y es ahí donde empiezan a producirse las compensaciones, ya que estos ayudantes no poseen ni la estructura ni la fuerza necesaria para sustituir a los principales.

Patologías asociadas a la debilidad del glúteo medio

  • Fricción de la banda o Síndrome de la banda iliotibial: Se produce cuando esta banda resulta inflamada e irritada por el roce contra el hueso en la parte externa de su cadera o rodilla.
  • La marcha de Trendelenburg: Trastorno de la marcha provocada por la parálisis de los glúteos medios, que produce un movimiento vasculante de la pelvis.
  • Síndrome Femoropatelar: También llamado síndrome de hiperpresión rotuliana externa o condromalacia rotuliana externa, es el dolor de rodilla asociado a la inflamación del cartílago articular, producido por las fuerzas de rozamiento en el cartílago articular de la rótula contra la superficie articular del fémur y la tibia.
  • Lesiones en el ligamento cruzado anterior y otras lesiones de rodilla: Al no ser capaz de estabilizar la rodilla, se produce una rotación de la cabeza del fémur con respecto a la cadera (valgo), que ante un impacto, aumenta potencialmente el riesgo de lesión.
  • Lesiones en la articulación del tobillo: No olvides que el glúteo medio es el principal estabilizador de los patrones de la marcha. Si este falla, se desata una reacción en cadena que afectará en mayor o menor medida al resto de las articulaciones (cadera, tobillo, rodilla).

CORRER SIN LESIONARNOS

En Clockwork nos encanta correr y somos conscientes de los grandes beneficios que aporta esta práctica deportiva: bajar de peso, mejorar marcas personales, regular el colesterol, mejora física general, ayuda a evadirnos del estrés, etc.

Conforme nuestro cuerpo se adapta vamos mejorando físicamente, superamos nuestras propias marcas personales y queremos más y más. El bajo coste que se necesita para iniciarse en el running ha hecho que se produzca el mayor auge en las últimas décadas de este deporte, pero el desconocimiento y una inexistente o deficiente planificación está favoreciendo la aparición de numerosas lesiones y dolores musculares.

Por ello en el artículo de hoy os queremos dar unos consejos para poder correr y evitar caer en alguna lesión lo máximo posible:

  • Aumenta los kilómetros y la intensidad de forma gradual

Una de las principales causas de las lesiones en los corredores tiene que ver con esto. Incrementar el kilometraje semanal de manera brusca sin considerar que el cuerpo debe descansar para recuperarse y adaptarse al estrés que produce correr, inevitablemente va a llevar a que se produzcan lesiones. De igual forma, entrenar siempre a tu máxima intensidad no producirá mejores resultados. Por el contrario, el estrés elevado al que sometes a tu cuerpo lo va a exponer a desarrollar lesiones por sobreuso o incluso a sobreentrenarte.

  • Trabaja la distancia antes que la velocidad

Normalmente, y más conforme nos hacemos mayores, los corredores se ponen dos grandes objetivos: correr distancias más largas y correrlas cada vez más rápido. Trabajar ambas al mismo tiempo sólo te hará propenso a desarrollar lesiones. Lo recomendado es trabajar primero en el kilometraje y una vez tengas una buena base, comenzar a trabajar en la velocidad.

  • No te olvides del descanso

Correr es una actividad que produce inflamación y micro-desgarros a nivel muscular. A mayor intensidad, mayor será el estrés al cual se somete al cuerpo. El descanso no sólo ayudará al cuerpo a recuperarse de forma apropiada, sino que además va a permitir que se dé el ciclo de sobre-compensación, ciclo que permite que avances en tus entrenamientos y en tu rendimiento. Lo recomendado en este sentido es que al menos haya 1 día completo de descanso en tu plan de entrenamiento.

  • Escucha tu cuerpo

Lo más importante a la hora de entrenar es escuchar al cuerpo. Es normal que después de una sesión intensa de ejercicio, exista cierta molestia a nivel muscular. Antes que se desarrolle una lesión, el cuerpo enviará señales que cierta parte de nuestro cuerpo está siendo sometida a un estrés para la cual no está preparada. Por tanto debemos estar al loro de las molestias que perduran durante varios días después del entrenamiento y saber diferenciar un dolor post-entrenamiento o una posible lesión. ¿Cómo?. Normalmente un dolor post-entrenamiento suele desaparecer en el momento empezamos a entrenar de nuevo con una menor carga. Una posible lesión no ya que son dolores más localizados, perduran más en el tiempo y no desparecen con el inicio de la actividad física.

  • Usa calzado adecuado

Recuerda que no sólo porque unas zapatillas sean para correr significa que son las adecuadas para ti. A día de hoy existe una gran variedad de zapatillas que tienen en cuenta multitud de factores como el peso, la velocidad, la amortiguación, el drop, el tipo de entrenamiento, etc. Acude a una tienda especializada y que te recomiende el profesional cuales son las más adecuadas para ti.

  • Varia el entrenamiento y la superficie

Uno de los pilares de cualquier planificación deportiva. Esto evitará que desarrolles lesiones en un área del cuerpo y ayudará a que veas los resultados del entrenamiento. Recuerda que el cuerpo se acostumbra, así que la importancia de mantener el entrenamiento variado se encuentra allí. Si el cuerpo se acostumbra, tu progreso se estanca. Sal de tu zona de confort

  • Cuida tu alimentación

Casi más importante que el propio entrenamiento. Nuestro cuerpo trabaja con la energía que genera de los alimentos que ingerimos. Llevar una mala alimentación no permitirá que rindamos en nuestros entrenamientos, ni permitirá que nuestros músculos se recuperen de manera adecuada. La alimentación es importante en todas las etapas del entrenamiento y la carrera. Por otro lado, es importante llegar a tu peso adecuado y mantenerlo. Esto ayudará a evitar lesiones y además te ayudará a mejorar tu desempeño.

  • Trabaja la flexibilidad

Posiblemente el elemento más olvidado de casi todos los deportistas y uno de los más importante para evitar lesionarnos. Una musculatura desarrollada, no necesariamente hipertrofiada, y una buena elongación muscular, son condiciones que nos alejaran de las lesiones. Una buena estructura muscular ayudará a soportar la carga de la carrera y ayudará en la amortiguación. Por ello, es importante incluir en el plan de entrenamiento sesiones de fortalecimiento de los principales músculos empleados en la carrera. De igual manera, una buena sesión de estiramiento posterior al ejercicio, ayudará a que estos se recuperen mejor.

 Desde Clockwork os recomendamos que sigáis todos estos consejos para correr libre de lesiones y poder progresar adecuadamente en vuestras carreras.

SÍNDROME COMPARTIMENTAL

Hoy vamos a hablar sobre otra lesión bastante común de padecer en deportistas, el síndrome compartimental.

El síndrome compartimental es una afección seria que implica un aumento de la presión en un compartimento muscular. Puede dañar nervios y músculos, al igual que problemas con el flujo sanguíneo. También se le conoce como Síndrome Compartimental Crónico (SCC) y para entender bien esta lesión lo mejor será entender a qué nos referimos cuando hablamos de “compartimento”.

Capas gruesas de tejido, denominadas fascia, separan grupos de músculos entre sí en los brazos y en las piernas. Dentro de cada capa de fascia se encuentra un espacio confinado, llamado compartimento. Este compartimento incluye tejido muscular, nervios y vasos sanguíneos. Para entenderlo mejor, es como envolver con film transparente un filete de ternera. Este film se ajusta al músculo, le sirve de sostén pero además es deformable, lo que le permite adaptarse a los movimientos de los músculos para que se deslicen unos sobre otros sin que exista contacto alguno entre ellos.

Como ya hemos dicho, en el interior de estas fascias deben compartir sitio músculos, nervios y vasos sanguíneos. La fascia, a pesar de su adaptabilidad, tiene una capacidad de dilatación muy limitada, y no deja grandes rangos de expansión. La lesión del síndrome compartimental tiene lugar cuando se produce un aumento de presión en estos compartimentos, ya que debido a la falta de distensión de la fascia, las estructuras, ya sean musculares, nerviosas o sanguíneas, se ven comprimidas.

Cualquier inflamación en un compartimento ocasionará aumento de presión en esa área. Esta presión elevada oprime los músculos, los vasos sanguíneos y los nervios. Si esta presión es lo suficientemente alta, el flujo de sangre al compartimento se bloqueará y esto puede ocasionar lesión permanente en los músculos y los nervios. En los casos más extremos, si la presión se prolonga durante un tiempo considerable, el músculo puede dejar de funcionar y es posible que se necesite tirar de cirugía o incluso amputar para solucionar dicho problema.

Tipos de síndrome compartimental

  • Crónico: En este caso, los daños producidos en los compartimentos son transitorios, como consecuencia de la presión soportada durante el ejercicio físico repetitivo. Suele darse en miembros inferiores fundamentalmente.
  • Agudo: Esta es más grave ya que las secuelas son mayores, aunque afortunadamente es menos común que el SCC. Se puede presentar a cualquier edad y sexo, tanto en miembros inferiores como superiores.

El SCC puede ser causado por actividades repetitivas como correr. La presión en un compartimento únicamente se incrementa durante esa actividad y disminuye después de que dicha actividad se ha detenido.

El síndrome compartimental es más común en la parte inferior de la pierna y en el antebrazo pero también puede presentarse en la mano, el pie y en la parte superior del brazo.

Causas del SCC

Las causas del síndrome compartimental crónico puede ser muchas y muy variadas: origen vascular (trombosis nerviosa), origen óseo (fracturas, estrés tibial o periostitis), origen nervioso (neuropatía)… Pero es el origen muscular el más común de todos. Básicamente es resultado de una actividad física repetitiva.

Por ello, los corredores son los que más la suelen padecer. Durante la carrera, las piernas soportan el impacto de cada zancada, suponiendo esto un microtraumatismo constante y reiterativo. Esta repetición provoca un aumento de la presión en los compartimentos anteriormente dichos que desencadena un proceso de síndrome compartimental crónico.

Pero los corredores no son los únicos que lo sufren. Otros deportistas como escaladores o motociclistas también lo sufren en los antebrazos.

Síntomas del SCC

  • Dolor intenso durante la práctica deportiva o la exposición prolongada a una situación de compresión muscular (estar de pie mucho tiempo, por ejemplo).
  • Sensación de presión o hinchazón en el músculo afectado. A pesar de no existir una externalización evidente del SCC, como un derrame o un abultamiento, los pacientes de esta dolencia sí muestran estas sensaciones de inflamación y compresión.
  • Entumecimiento. En otras ocasiones, puede no haber sensación de hinchazón pero sí de hormigueo o adormecimiento. En estados avanzados incluso existe riesgo de disminución de la sensibilidad.
  • En los casos más severos de síndrome compartimental crónico, las personas que sufren esta dolencia pueden llegar a padecer impotencia funcional. De esta forma, el músculo afectado no realiza su función correctamente y el paciente es incapaz de realizar contracciones o movimientos completos con la estructura dañada.

Como en todos nuestros artículos relacionados con lesiones, nuestra recomendación es que acudáis sin dudarlo a profesionales de la salud para ellos os diagnostiquen la lesión y sean ellos quien decidan cuál es el tratamiento más adecuado

TENDINITIS DE LA PATA DE GANSO

Cuando hablamos de la pata de ganso nos referimos a un tendón conjunto de 3 músculos de la pierna (sartorio, recto interno, y semitendinoso) que se inserta en la parte interna inferior de la rodilla y aunque su nombre pueda parecer gracioso, los que la han sufrido pueden asegurar que es una lesión muy molesta.

En un deporte como el running las rodillas son las articulaciones que más sufren y donde más lesiones se suelen producir y, por tanto, cuando un corredor se lesiona en dicha articulación supone un verdadero hándicap para éste pues paraliza su planificación y retrasa todo su entrenamiento.

La “pata de ganso” es la forma en la que se conoce al tendón pes anserine o anserina, y recibe este nombre debido a su gran parecido con la forma que tienen las patas de los gansos. Por diversos motivos como traumatismos, exceso de ejercicio, estar mucho tiempo parado… este tendón conjunto se inflama y origina esta tendinitis. Y, además, en esta área existe una bursa (cavidad llena de líquido que actúa como almohadillas y que se sitúan entre los tendones y los huesos favoreciendo un funcionamiento óptimo) que también se inflama, por lo que el termino correcto es una tenobursitis, es decir, inflamación del tendón y la bursa.

En la gran mayoría de las ocaciones comienza con una sensación de dolor de rodilla, preferentemente en la parte interna pero que, si no se trata, se puede intensificar e incluso propagar al resto de la rodilla. Cuando no se trata esta dolencia, como muchos otros problemas  crónicos de la rodilla, termina afectando a la pierna y al tobillo, provocando con cierta frecuencia una asociación de la tendinitis de la pata de ganso con esguince de tobillo u otras lesiones. Además de dolor, el corredor que la sufre puede tener dificultades para la marcha, inestabilidad e incluso puede llegar a renguear. En algunos casos, al apoyar con cierta precaución la pierna del problema comienza a recargar la otra y no es raro que la rodilla que en principio no tenía problema, por dicha sobrecarga también comience a sufrir.

SINTOMAS

  • Dolor en la cara interna y baja de la rodilla, sobre todo al levantarse por la mañana y de cara al final del día. También resulta muy dolorosa la palpación
  • Inflamación localizada
  • Dolor al subir escaleras
  • Dolor al contraer los músculos isquiotibiales

TRATAMIENTO

Desde Clockwork, como siempre, os recomendamos que os pongáis en manos de profesionales y especialistas en lesiones deportivas. Ellos mejor que nadie os van a valorar el grado de lesión y os aplicarán el mejor tratamiento en vuestro caso. Pero además de ello podéis tener en cuenta estos pequeños consejos llegado el momento:

  • Reducir las cargas de entrenamiento hasta que el dolor desaparezca
  • Realizar unos buenos estiramientos de la zona afectada, sobretodo de la musculatura isquiotibial, cuádriceps y músculos de la cadera
  • Aplicar frio o hielo de forma local