Hace unos meses os presentamos un video que hablaba del azúcar. Según expertos, el consumo de azúcar se puede convertir en una adicción, tanto o más como la propia droga. Para algunos investigadores, el azúcar es tan peligroso como los cigarrillos y la causante principal de enfermedades graves como la diabetes, obesidad infantil, enfermedades del corazón, hipertensión y muchos cánceres comunes.
Y hoy, os presentamos otra sustancia, presente en infinidad de alimentos, sobretodo procesados: El glutamato monosónico (E-621). A muchos os sonará a chino pero es algo que casi seguro diariamente consumimos y no sabemos qué es o qué efectos puede producir con el paso de los años y el uso abusivo de él.
La primera vez que escuché hablar de esta sustancia fue a un amigo, doctor en psicología. Me explicaba, de una forma muy simple, que cuando comías algo que llevara este «potenciador de sabor», se producían unas reacciones en el cerebro que hacían que quisieras volver a comer, de manera que no podías dejar de comer de ese alimento…. Una explicación muy sencilla pero que hizo que me empezara a preguntar sobre qué efectos secundarios podría tener el abuso de esta sustancia.
El glutamanto monosódico es una de las varias sales que conforman el ácido glutámico (glutamato monosódico, glutamanto cálcico, glutamato amónico, glutamato magnésico y glutamato monopotásico). El ácido glutámico es uno de los veinte aminoácidos que componen las proteínas y que está en muchos alimentos, esencialmente en aquellos que son ricos en proteínas como carnes, pescados, lácteos y verduras. Si sois de los que os fijáis en la composición del producto alimenticio cuando vais al supermercado es posible que lo encontréis como potenciador de sabor E-621
Todo comenzó cuando en 1908 el profesor Kikunae Ikeda aisló el ácido glutámico a partir del alga “kombu” y la lo llamó “Unami” (sabroso en japonés). Al introducir el Unami en la sopa japonesa y observar que dejaba un sabor peculiar, el profesor Ikeda lo llamo Glutamato Monosódico y lo patentó con el fin de producirlo en masa. Fue entonces cuando se fundó la empresa Aji-no-moto y comenzó su expansión, primero por Oriente y después por el resto del mundo. Pero ¿y por qué tanto lio por un potenciador de sabor? Pues porque es también un potenciador del apetito y diversos estudios relacionan a éste con diversos males como obesidad, Alzheimer y glaucoma entre otros.
Un equipo de científicos españoles dirigido por Jesús Fernández Treguerres descubrió hace años que este aditivo modifica el patrón de conducta del apetito y la saciedad, produciendo un aumento de las ganas de comer hasta un 40%. Fernández-Tresguerres ha llegado aún más lejos al demostrar que un medicamento llamado memantina, indicado para el alzhéimer, puede inhibir la acción del glutamato. En experimentos con 14 pacientes obesos en Alemania observó que la administración del fármaco en gotas o pastillas hacía que los sujetos perdieran el 10% de su peso en dos meses sin modificar la dieta. Además, los pacientes manifestaban una desaparición de la ansiedad por comer.
Esta nicotina alimentaria (asi es como lo definen algunos expertos) no sólo daña los mecanismo de regulación del apetito sino que varia la forma en que nuestro cuerpo asimila los alimentos. ¡Y atención a esta parte! El glutamato monosódico inhibe la producción de la hormona de crecimiento haciendo que el cuerpo aumente la producción de grasa al margen de la producción de masa muscular. Es decir, no sólo aumentan nuestras ganas por comer sino que favorece una mayor producción y acumulación de grasa. De modo que debemos estar muy atentos a nuestra alimentación y ver realmente qué es lo que estamos comiendo.
A día de hoy existe un debate abierto sobre el glutamato monosódico y la industria alimentaria y farmacéutica sobre su consumo y distribución y por qué las autoridades competentes no ponen medidas al respecto. Por eso os dejamos este video MUY INTERESANTE que habla sobre este aditivo y el conflicto actual. Os recomendamos que lo veáis entero. Podemos estar de acuerdo o no a con lo que aquí se comenta. Quizá sea demasiado alarmista, o quizá no.