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LAS MEDIAS COMPRESIVAS

Todos hemos visto, sobretodo en las carreras populares, a corredores utilizando unas medias que suelen ir generalmente, desde el tobillo hasta la rodilla (muchas veces engloban el pie como un calcetín). Aunque parezca que puedan cumplir una función estética, que también (las hay de muchas marcas, modelos, colores llamativos, se ciñen a la pierna), tienen otras funciones relacionadas con el rendimiento deportivo y con la salud.  Hablamos de las medias compresivas o medias de compresión. A continuación, veremos qué tipos hay y qué beneficios nos pueden aportar según las investigaciones más recientes realizadas sobre la materia:

Las medias compresivas suelen estar compuestas por fibras elásticas, que pueden ser de nylon, poliéster o lycra, y en función de la zona de la pierna, la compresión será mayor o menor (por ejemplo, mayor presión en la zona del tobillo).

Presentan beneficios tales como: el incremento del retorno venoso y la reducción de oscilaciones musculares (aunque según la ciencia, esta hipótesis no está del todo clarificada, ya que queda en el aire la duda con respecto a la presión aplicada por las medias) (Born, Sperlich y Holmberg, 2013).

Por el contrario, se demuestra recientemente que parámetros cardiorrespiratorios tales como el lactato en sangre, la absorción de oxígeno y la frecuencia cardíaca (FC), no han sido mejorados con el uso de las medias compresivas. Del mismo modo, las medias compresivas en los ritmos de carrera tampoco han mostrado diferencias significativas según dichos estudios (Born et al., 2003), (Priego et al. 2015).

Entonces, si se ha demostrado que las medias compresivas no mejoran el rendimiento (de manera general, ya que se demostró que había menos activación en gemelo y eso ayudaría a economizar esfuerzo), ¿por qué vemos a deportistas profesionales utilizándolas?. Es una interesante cuestión. Cuando se practica ejercicio existe un daño muscular, y son muchos los que las utilizan como recuperación de las zonas implicadas, tanto durante, como después del ejercicio. Produce una reducción del dolor percibido (Bieuzen et al., 2014). Así pues, los deportistas que utilizan las medias compresivas lo harían porque así obtienen una menor percepción subjetiva del dolor y del esfuerzo realizado. Aunque autores como Vercruyssen et al., (2014), muestran que no parece que haya diferencias en cuanto a la percepción del esfuerzo, pero sí creen que existen beneficios psicológicos al utilizarlas (mayor sensación de confort y seguridad).

Si hablamos de la potencia muscular, según los estudios citados, parece ser que se podría reducir la hinchazón y la aparición de agujetas, ya que hay mejora en la conducción del flujo linfático. Del mismo modo, su uso muestra valores inferiores de creatin kinasa (CK) en sangre al acabar la carrera, ya que al parecer, hay una menor destrucción muscular usando las medias compresivas (Moreno 2013). En las pruebas de salto, se ha observado que hay una menor pérdida de potencia al utilizar las medias, tanto antes, como después de la prueba.

Debido a que hay diferentes marcas comerciales con diferentes tipos de presión, ¿cuál sería la presión idónea que deberá ejercer la media?. ¿La presión ha de ser constante o graduada? (Cañes 2017).

Profundizando un poco, podemos encontrar dos tipos de medias compresivas (a nivel deportivo), las medias de compresión gradual y las medias de compresión constante.

Las medias de compresión gradual, se caracterizan por ejercer una mayor presión en el tobillo, que va disminuyendo a medida que asciende por la pierna.

En las medias de compresión uniforme, el grado de presión es mayor y constante en toda la pierna, parecidas a las que se utilizan para fines medicinales (las prescritas para favorecer el retorno venoso en pacientes con problemas de circulación).

Aunque han sido pocas las investigaciones sobre las medias compresivas en cuanto a las pruebas de resistencia (ya hemos visto que a nivel de fuerza y potencia sí las ha habido), sí se han conseguido récords mundiales de atletas que utilizaron medias compresivas en sus pruebas de 20km, como por ejemplo, L. Kiplagat, 1:02:57, Octubre 14, 2007, Udine, Italia) (Moreno 2013).

Del mismo modo, hay trabajos en los que se demuestra que las medias compresivas mejoran la potencia de salto ya que hay un incremento de los órganos propioceptivos y una reducción las oscilaciones musculares. Si miramos la variable perceptiva, anteriormente citada, parece que una compresión más baja, es más confortable que una compresión alta, eso deriva en una mayor comodidad y menor tirantez. En definitiva, más sensación de comodidad.

En relación a esto, el grado de compresión se ha demostrado que sí importa. El grado de confort es inversamente proporcional al grado de compresión (Ali et a. 2010). Lo ideal sería adaptar dicha presión a las características de cada persona (pierna, peso, altura…).

No hay muchos estudios todavía que diluciden si es mejor una compresión gradual o uniforme a nivel deportivo, pero en el mercado se pueden encontrar de los dos tipos.

Aunque la tendencia, según las investigaciones, es que hay una pequeña mejora con el uso de las medias (relacionadas con la fatiga), no es lo suficiente como para sea significativa, ya que al parecer, puede depender también de las características de cada sujeto (técnica de carrera, fuerza de cada músculo, experiencia…)(Moreno 2013).

En definitiva, el uso de las medias de compresión no parece que sea perjudicial para el rendimiento. Sí es cierto que, hay algunos parámetros que pueden mejorar más que otros, pero se ha demostrado que la mejora no es muy significativa. Con lo cual, podemos utilizarlas en cualquiera de las pruebas tanto de salto, como de carrera de resistencia, etc. Elige unas con una presión adecuada y que te hagan sentir cómodo en la actividad.

 

A PROPÓSITO…

Como ya sabéis, igual que Borja en su día, Hugo “cambia de lado”. También quiere cumplir su sueño y nosotros estaremos con él al 200%, le ayudaremos igual que intentamos hacer con todos vosotros. No hay nada que podamos decir de Hugo que no sepamos ya, pues empezaríamos una larga lista de adjetivos y no la terminaríamos nunca…(tanto a nivel profesional como personal). No sabemos a ciencia cierta qué número de “clockworkian@s” conseguirán sus objetivos (bueno en realidad sí lo sabemos, tod@s, jajaja), pero de lo que sí estamos seguros, es de que Hugo ha contribuido en ello. También sabemos que estará ahí para ayudarnos siempre que lo necesitemos, en la misma proporción en la que nos lo pondrá difícil en el largo proceso de oposición. ¡Será un buen hueso!. Del mismo modo, le damos la bienvenida a Pablo, que ya está sumando con nosotros desde hace un tiempo. ¡Dale Pablo!. Hugo, mucha suerte AMIGO, nos sufrirás como toca en los entrenamientos, ¡VAMOS!.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Bieuzen, F., Brisswalter, J., Easthope, C., Vercruyssen, F., Bernard, T., & Hausswirth, C. (2014). Effect of wearing compression stockings on recovery after mild exercise-induced muscle damage. International journal of sports physiology and performance9(2), 256-264.

Born, D. P., Sperlich, B., & Holmberg, H. C. (2013). Bringing light into the dark: effects of compression clothing on performance and recovery. International journal of sports physiology and performance8(1), 4-18.

Moreno Pérez, D. (2013). Efecto del uso de medias compresivas sobre el rendimiento deportivo (Doctoral dissertation, [Sl]:[sn], 2013).

Llopis, F. C. ¿ QUE UTILIDAD TIENEN LAS MEDIAS DE COMPRESIÓN EN CORREDORES?.

Priego, J. I., Lucas-Cuevas, A. G., Aparicio, I., Giménez, J. V., Cortell-Tormo, J. M., & Pérez-Soriano, P. (2015). Long-term effects of graduated compression stockings on cardiorespiratory performance. Biology of sport32(3), 219.

Vercruyssen, F., Easthope, C., Bernard, T., Hausswirth, C., Bieuzen, F., Gruet, M., & Brisswalter, J. (2014). The influence of wearing compression stockings on performance indicators and physiological responses following a prolonged trail running exercise. European journal of sport science14(2), 144-150

EL BUEN CALZADO DEPORTIVO

Con el auge de la actividad física y del atletismo popular, cada vez son más los interesados en adquirir el equipamiento deportivo adecuado para la práctica de dichas actividades. La ropa técnica, los dispositivos electrónicos, que son capaces de medir los parámetros de que determinan nuestro rendimiento (GPS, bandas, pulseras, relojes…), y sobretodo el calzado deportivo, son de lo más demandado por los usuarios más exigentes a la hora de realizar la práctica deportiva.

Si nos centramos en las zapatillas deportivas, a menudo oiremos términos como: zapatillas “voladoras”, “mixtas”, “de clavos”, “barefoot”, etc. ¿Cómo elegimos el calzado deportivo?, ¿tenemos en cuenta la actividad a realizar para seleccionar una opción u otra?. Si es así, ¿qué criterios seguimos?.

Se ha hablado mucho acerca del tipo de calzado que debemos elegir para cada actividad y por qué. Vamos a darle un punto de vista más mecánico, es decir, que partes tiene la zapatilla, que criterios a nivel mecánico, siguiendo las leyes de la física, debemos tener en cuenta, y sobretodo, la relación entre el rendimiento y posible índice de lesión, ¿hay relación?. Los investigadores Pérez y Llana (2015) en su manual de Biomecánica básica, nos dan algunas de las claves, las cuales presentaremos a continuación.

El calzado deportivo debe mejorar el rendimiento deportivo y disminuir el riesgo de lesión.  ¿Qué debemos preguntarnos para elegir un buen calzado deportivo?:

  • Qué queremos hacer con él.
  • De qué manera puede el calzado favorecer el rendimiento.
  • De qué manera puede el calzado disminuir el riesgo de lesión.

Tanto es así, que se puede afirmar que un calzado que proteja demasiado el pie, tiende a atrofiarlo y debilitarlo, y que por el contrario, si frente a una actividad intensa el pie está poco protegido, puede producirse una lesión.

Una zapatilla deportiva básica está compuesta por las siguientes partes (hay variedad de modelos actualmente en el mercado y cada marca tiene su propia nomenclatura) :

  • Contrafuerte
  • Corte
  • Empeine
  • Entresuela
  • Lengüeta
  • Patín
  • Plantilla
  • Puntera
  • Suela

¿QUÉ CRITERIOS SEGUIR PARA ELEGIR UN BUEN CALZADO DEPORTIVO?

A continuación, mostraremos los criterios más significativos que según Pérez y Llana (2015) deberá tener un buen calzado deportivo:

El Calce: Cómo se ajusta la zapatilla al pie y la talla del mismo. El calce se encargará de fijar la la zapatilla al pie, tanto en la carga como en la descarga, también ayudado del encordado de la misma, que es el sistema de fijación que más rango de ajuste permite.

Si hablamos de la horma, se puede decir que depende totalmente de la morfología del cada pie y del tipo de materiales que se van a utilizar. Hay que tener en cuenta que en función a la actividad realizada, la zapatilla será distinta. Por ejemplo, no será igual un pie de gato para escalada, que una zapatilla para correr los 100 metros lisos. Por esta razón, vemos que hay que buscar la especificidad en el calzado elegido, ya que día de hoy, es imposible crear un calzado universal.

Como curiosidad, los deportistas muchas veces no eligen el calzado en función de la marca o del diseño del mismo, sino que lo hacen en función a la horma de esa marca. Los deportistas con pies estrechos eligen unas marcas y los de pies más anchos tienden a decantarse por otras.

La Flexibilidad: Si se habla de la flexibilidad del calzado deportivo se puede hacer referencia a dos partes: la parte de superior de la zapatilla (corte) y la suela. Por ejemplo, hoy en día, cuando se utiliza una zapatilla para realizar deportes con cambios de velocidad y dirección bruscos (futbol, tenis, básket… ), se busca que tenga un corte menos flexible para haya mayor ajuste al pie. En cuanto a la flexibilidad de la suela, es la parte que más va a interactuar con el suelo. En general, un suela flexible permitirá una mayor adaptación al suelo, pero también deja al pie que haga todo el trabajo. Del mismo modo, para mantener el pie “sano”, es recomendable, que la suela de la zapatilla sea flexible, siempre que no haya una sobrecarga del mismo.

Como ejemplo, un carrera de velocidad: este tipo de carreras superan la capacidad de nuestro pie. Aunque no significa que haya lesión, sí que habrá una bajada en el rendimiento y esa energía que deforma el pie no podrá hacernos llegar más rápido a meta. Por eso, los velocistas utilizan zapatillas con clavos, que son rígidas, no hay deformación y la dureza sirve de palanca para impulsar el pie. Se necesita más fuerza en el impulso, pero también hace que se alcancen mayores velocidades.

La Tracción/resbalamiento: El coeficiente de fricción, corresponde al cociente entre la fuerza paralela a la superficie y en sentido contrario al resbalamiento y la fuerza normal cuando hay resbalamiento. La tracción dependerá tanto de la suela de la zapatilla como del suelo en el que se está actuando, así como de la geometría de ambos. El coeficiente de fricción debe ser el adecuado y también tiene que ser constante, ya que nuestro sistema nervioso se adaptará a la zapatilla y los cambios repentinos en la fricción.

En la mayoría de deportes/actividades, se requiere una coeficiente de tracción alto para una buena aceleración, cambios de ritmo y dirección, pero a su vez, demasiada tracción puede ser lesiva. Es preferible patinar un poco que torcerse el tobillo. Un ejemplo claro es el tenis en tierra batida: La zapatilla tendrá una buena tracción combinada con un deslizamiento controlado. Esto se consigue con una suela con cantos vivos por detrás y romos por la parte delantera.

La Amortiguación: Tiene como misión reducir las fuerzas de impacto. Siempre se ha dicho que las fuerzas de impacto están relacionadas con las fracturas por estrés, osteoartritis o tendinopatías, pero la ciencia nos dice que no hay relación alguna entre la magnitud del impacto y el índice lesional. Lo que sí parece demostrarse es que hay más preferencia  por el acolchado debido al confort, pero es una percepción totalmente subjetiva (también hay que tener en cuenta el peso de la persona que calza la zapatilla, lo que para uno será una buena amortiguación, para otro puede resultar de mucha dureza, y viceversa). Las tendencias actuales vuelven a apartarse de demasiado acolchado y a ir por el camino de perfiles más bajos, calzado minimalista o incluso correr descalzo (barefoot). Como a día de hoy no hay mucha evidencia científica de la relación entre la amortiguación y el índice lesional, dejamos el debate abierto…

Los autores Pérez y Llana (2015) también presentan como criterios en su trabajo de biomecánica, los sistemas de torsión y las zonas tanto de flexión en el talón como en las cabezas metatarsianas, así como las suelas de doble densidad y cuñas.

RENDIMIENTO VS LESIONES

Los autores citados anteriormente se cuestionan si un buen calzado deportivo mejoraría el rendimiento. Pues tiene menos influencia de la que se cree. Por ejemplo: es impensable que a día de hoy un velocista pueda ganar una prueba sin usar zapatillas de clavos. Pero en los años 80 una atleta corrió descalza y batió sendos récords del mundo de 5000 metros y 3000 metros en pista cubierta. Parece que un entrenamiento adecuado influye más en el rendimiento que una zapatilla con buena tecnología. Otra cosa ya, es proteger el pie y la salud del mismo.

Podemos concluir en que hay que buscar la especificidad en el calzado para cada deporte, es decir, las zapatillas que se utilizan para hacer series en pista, no son las adecuadas para jugar un partido de básket. Del mismo modo, dentro de cada deporte, en muchas ocasiones también hay que elegir el tipo de calzado. Por ejemplo, en atletismo tenemos zapatillas con clavos para velocidad, zapatillas para distancias largas, para series cortas, etc.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

Pérez, S. P., y Llana, B. S. (2015) Biomecánica básica aplicada a la actividad física y el deporte. Barcelona: Paidotribo.