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5 CONSEJOS PARA VOLVER A TU RUTINA

Hoy os traemos 5 consejos para volver a tu rutina. Pese a que estamos opositando y en la oposición «no hay vacaciones», sabemos que muchos de vosotros aprovecháis para descansar unos días (unos más otros menos…) desconectar y de la rutina. Pero a veces desconectamos demasiado y nos cuesta volver al camino del trabajo diario. Por eso, os dejamos unos «consejitos» desde la academia que os pueden venir bien. Además, os animamos a que compartáis vuestros «trucos» con nosotros para llevar mejor el día a día de la oposición.

  1. Vuelve de manera progresiva. Por ejemplo, los días de antes, puedes ir volviendo a poner el despertador cerca de la hora deseada para que cuando llegue el momento no te cueste tanto madrugar. O planifica la cesta de la compra y organiza tu alimentación y presupuesto. En vacaciones nos olvidamos de horarios…
  2. Organiza y estructura tu semana. Vuelve a ponerte horarios de clases, entrenamientos y estudio para que te cueste menos llevar la semana. Sabemos que los opositores sois muy organizados, y solo si todo está bien estructurado, se puede improvisar cuando haya que hacerlo.
  3. Mantén los hábitos que funcionan y analiza qué cosas se pueden hacer mejor para cambiarlas. No pretendas hacer cambios drásticos, un poquito mejor cada día, al final se vuelve un buen hábito que incorporar a tu rutina.
  4. Sé constante. Somos personas, no siempre estamos como queremos, hay circunstancias que no dependen de nosotros: factores externos, etc. Por eso, lo importante es ser constante, aunque un día se pueda menos, otros días se podrá más. Si no estamos motivados, seremos disciplinados.
  5. Autocuidado. Tómate tu tiempo, es necesario. Mantén tus relaciones personales con familia y amigos. Ellos entenderán que el proceso en que estás inmerso con complicado, apóyate en ellos, seguro que son buenos momentos para desconectar y recibir una buena dosis de motivación para el día a día.

La oposición es una carrera de fondo, pero cuando llegues a la meta habrá merecido la pena cada segundo que le hayas dedicado. ¡Ánimo y a seguir en el camino!.

LA HIDRATACIÓN

Aprovechando que estamos pasando un verano más caluroso de lo normal, la hidratación puede ser una de nuestras mejores aliadas. Tanto si realizas actividad física al aire libre, en instalación cerrada o incluso si tu actividad no es muy vigorosa, ¡hidrátate!.

El agua, al igual que la alimentación o el aire, es vital para el cuerpo humano. Basta decir que cuando tenemos un déficit de alguno de estos experimentamos ciertos estados que no nos benefician. Es más, se dice que la pérdida a partir del 20% de su contenido en el organismo puede llegar a producir la muerte.

Su papel en el organismo cobra más importancia si cabe si además somos personas deportistas o que frecuentemente realizamos una actividad física moderada. La hidratación en el deporte es un tema que abarca mucho contenido y del que podríamos estar hablando horas y horas ya que existen factores que influyen directamente en las cantidades a ingerir como el tipo y duración de la actividad física, las características del ambiente y las cualidades propias de cada individuo. Por otro lado, el agua cumple en el organismo funciones importantes como la refrigeración, eliminación de desechos metabólicos, lubricación de las articulaciones, así como también ayuda a la transportación y absorción de nutrientes, entre otros.

La hidratación en deportistas en realmente importante, tanto que influye de manera directa en su rendimiento. Sin embargo, en algunas ocasiones hemos oído hablar a compañeros decir que hemos de beber antes y después de entrenar pero no durante el entrenamiento. Sus argumentos son que podemos experimentar ciertos dolores estomacales.

Esto no es correcto. Hemos de beber antes, durante y una vez hemos terminado el entrenamiento, y con más razón todavía si el cuerpo “nos lo pide”. La hidratación antes, durante y después del ejercicio es una herramienta básica para mantener el rendimiento físico y prevenir los efectos nocivos que la deshidratación provoca sobre la salud del deportista. El error no es preguntarse cuándo sino cómo y en qué cantidad.

La ingesta de volúmenes específicos de líquido, ya sea agua o bebidas isotónicas (electrolitos), evita estos efectos del déficit de agua corporal sobre la termorregulación, el rendimiento físico y la salud.

Como ya hemos nombrado anteriormente, el agua posee ciertas funciones vitales para el ser humano:

  • Termorregulación: la práctica de ejercicio físico aumenta nuestra temperatura corporal, y el desprendimiento de agua en forma de sudor es uno de los mecanismos principales para refrigerarnos. También lo es la respiración.
  • Nutrición: el agua tiene un papel fundamental en el transporte de los nutrientes que ingerimos hacia las células musculares, así como en su absorción.
  • Eliminación de sustancias de desecho
  • Lubricación de articulaciones

Por tanto, si la hidratación influye en tantos procesos y cumple estas funciones vitales, es lógico pensar que la deshidratación va a tener un efecto negativo tanto en el rendimiento del sujeto como en su salud. A nivel de rendimiento, va a tener lugar una disminución de la resistencia física, de la fuerza muscular, e incluso puede tener lugar un aumento de la probabilidad de sufrir lesiones (por el efecto lubricante del agua). A nivel de salud, se pueden producir una serie de enfermedades que pueden ser desde calambres musculares, hasta mareos o incluso, en casos extremos, se puede llegar a la muerte.

Cuando hablamos de deshidratación nos referimos a cuando una persona ingiere menos líquidos de los que pierde. Para poder mantener un rendimiento adecuado no debería llegarse nunca a la sensación de sed, ya que éste es ya un signo de deshidratación.

  • A partir de una pérdida del 20% comienza a bajar el rendimiento físico
  • Se inicia la sensación de sed a partir de una pérdida del 30% de líquidos en el cuerpo
  • Pérdidas mayores de 30% pueden aparecer calambres musculares, náuseas e incluso vómitos

Efectos negativos que puede producir la deshidratación:

  • Aumento de la frecuencia cardíaca
  • Aumento descontrolado temporal de la temperatura corporal
  • Rápida sensación de fatiga
  • Riesgo por golpe de calor, insolación, lesiones…

Algunos consejos para una correcta hidratación

  1. Lo importante es hidratarse antes, durante y después del entrenamiento. Como hemos dicho, la cantidad va a depender de varios factores pero como orientación podemos tomar los siguientes datos: 500ml hora y media antes de entrenar, 100ml cada media hora de entrenamiento y otros 500ml al terminar.
  2. La temperatura ideal ronda entre 10-15 grados. No es necesario que este más fría. De hecho, a esta temperatura se asimila más rápidamente que a menor temperatura ya que el cuerpo debe regular la temperatura del líquido.
  3. Pensad que cuando aparece la sensación de sed, nosotros ya hemos perdido líquido en el cuerpo. Por tanto no es necesario esperar a que tengamos sed. Lo ideal es beber cada cierto tiempo.
  4. Es recomendable beber pequeños sorbos regularmente durante el ejercicio, así nos mantenemos hidratados constantemente.
  5. Hay que evitar beber durante momentos de alta frecuencia respiratoria (hiperventilación), pues al hidratarnos en estos momentos estaremos privando a nuestro organismo del oxígeno cuando más lo necesita.
  6. Evitemos tomar bebidas con cafeína antes del ejercicio ya que tienen efectos diuréticos que pueden acentuar la deshidratación.
  7. El agua es el mejor líquido que podemos darle a nuestro cuerpo para mantenerlo hidratado pero, sin abusar, las bebidas isotónicas también nos ayudan a ir reponiendo minerales y electrolitos que vamos perdiendo durante el ejercicio físico.

EL CALOR Y LA ACTIVIDAD FÍSICA

El calor y la actividad. ¿Cómo puede afectar el calor a la Actividad Física? Hay que adaptar el organismo a la realización de la actividad en ambientes más calurosos y soleados, con los riesgos que puede conllevar.

La temperatura del cuerpo humano oscila alrededor de los 37°C. El sistema termorregulador se encarga de que la temperatura corporal sea lo más estable posible, especialmente cuando se realiza alguna actividad física, unida a una elevada temperatura en el ambiente. (Consulta el artículo «temperaturas extremas y rendimiento», publicado en nuestro blog).

El “mecanismo” que regula la temperatura corporal es el hipotálamo, el cual recibe la señal de los termorreceptores, situados sobretodo en la piel, que le informan sobre la temperatura corporal. Esa información es analizada por el mismo, que inicia los mecanismos para la pérdida de calor, o hace lo propio para mantener la temperatura (Barbado 2010).

Existen varios mecanismos encargados de mantener el equilibrio producción de calor-eliminación de calor, y que destacamos por el contexto en el que nos encontramos:

  • Radiación: El cuerpo humano recibe toda la radicación solar, para evitar la absorción de dicha radiación, se recomienda llevar ropa ligera y de colores claros.
  • Conducción: Es el intercambio de calor entre dos cuerpos con temperaturas diferentes cuando entran en contacto. Se podría poner como ejemplo, el cuerpo humano entrando en contacto con el agua o el aire.
  • Evaporación: En el proceso del paso de un estado líquido a gaseoso se produce una absorción de calor. Esa evaporación es producida por la sudoración y el proceso respiratorio. Cuando hay sudoración y un alto grado de humedad, la pérdida de calor es más deficiente.

A continuación os mostramos algunas de las posibles afectaciones que se pueden producir tras una exposición prolongada a un ambiente excesivamente caluroso:

DESHIDRATACIÓN

 Es la pérdida de líquido corporal dada por una sudoración profunda y la exposición al calor y sol (36,5° y 32°C).

SÍNTOMAS:

  • Boca seca
  • Sed
  • Cefaleas
  • Mareo
  • Calambres
  • Fatiga
  • Incapacidad de correr

TRATAMIENTO:

  • Dejar la actividad
  • Resguardarse en un sitio fresco
  • Hidratarse con agua o bebida isotónica.

Se podrían diferencia tres niveles de deshidratación:

  • Leve: pérdida de el 2-5% del peso corporal. Se puede volver a la actividad.
  • Moderada: 5-10% del peso corporal.
  • Severa: hasta el 15% del peso corporal.

CALAMBRES MUSCULARES POR CALOR

Los calambres musculares o también las vulgarmente llamadas “rampas”, son contracciones espasmódicas, involuntarias, dolorosas y transitorias de un músculo o músculos, fascículos o fibras musculares. Se producen algún desplazamiento de segmentos que no se controla y una actividad vigorosa más una sudoración profunda y deshidratación. Se pierden agua y sales minerales.

TRATAMIENTO:

  • Abandonar actividad
  • Es algo transitorio, se resuelve espontáneamente.
  • Estiramientos estáticos.
  • Ligeros masajes.

AGOTAMIENTO POR CALOR

Es la antesala del golpe de calor y se suele dar en un ambiente caluroso.

SÍNTOMAS:

  • Piel húmeda y viscosa.
  • Temperatura <38°
  • Cansancio muscular.
  • Trastornos gastrointestinales.
  • Aumento de la FC.
  • Mareos y desmayos.
  • Mucha sed.
  • Depleción del agua y las sales.
  • Cefalea (síntoma de alerta).

TRATAMIENTO:

  • Abandonar actividad.
  • Llevar a sitio fresco.
  • Ingesta de agua y bebidas isotónicas.
  • Tumbado con las piernas elevadas.
  • Quitar prendas
  • Enfriar con hielo o toallas húmedas
  • Si pasan 30 minutos y no hay recuperación, aviso a médico.
  • No volver a la actividad.

(Puedes completar esta información consultando nuestro artículo «deporte con o sin camiseta»).

GOLPE DE CALOR

Es un incremento de temperatura central del cuerpo (>40-41°C) y que se asocia con la disfunción del Sistema Nervioso Central. El cuerpo es incapaz de enfriarse por debajo de los 41ºC. Puede haber de dos tipos, el clásico (piel caliente y seca) y por esfuerzo (deportistas sanos en un medio cálido y pérdida por abundante sudoración y condiciones medioambientales extremas.

SÍNTOMAS:

  • Puede haber sudoración o no.
  • Piel seca y caliente.
  • Temperatura rectal >40°
  • Náuseas y vómitos.
  • Aturdimientos y desmayos.
  • Trastornos del SNC.
  • Encefalopatía brusca y severa (del 40% hasta el coma).
  • Fracaso multivisceral.

FACTORES QUE AUMENTAN EL RIESGO DE GOLPE DE CALOR (Pfeiffer y Magnus 2007):

  • Drogas: Cocaína y speed aumentan la actividad física y reducen la percepción del cansancio.
  • Alcohol: Reduce el gasto cardíaco y puede causar hipertermia, también trastornos en los electrolitos de los músculos esqueléticos, así como deshidratación.
  • Enfermedades: Especialmente cuando hay fiebre.
  • Prescripción de medicamentos: Algunos medicamentos para el resfriado actúan igual que las anfetaminas aumentando la producción de calor. Los antihistamínicos interfieren el enfriamiento del cuerpo al reducir la producción de sudor y muchos fármacos contra las náuseas o la diarrea también reducen la sudoración, al igual que pasa con los tranquilizantes. Con los diuréticos, se pierden sales, potasio y agua.
  • Falta de preparación física: Estar en baja forma predispone a sufrir un golpe de calor y deriva en un rendimiento ineficaz que causa una mayor gneración de calor por unidad de trabajo realizado.
  • Vestuario inapropiado: Llevar demasiada ropa impide la evaporación del sudor de la piel.
  • Factores ambientales: Temperaturas altas, humedad elevada, ausencia de viento y esfuerzos físicos bajo el sol durante el periodo de máximo calor del día.
  • Genética: Obesidad, o constitución física pesada o grande.

TRATAMIENTO:

  • Asistencia sanitaria.
  • Refrigeración: por conducción (refrigeración externa), con bolsas de hielo en contacto con el cuerpo o con ropa húmeda. También existe la refrigeración por convección, por reposo, sin ropa, aireado y ventilación del ambiente.

INSOLACIÓN

Producida por la acción directa, intensa y prolongada de radiaciones ultravioletas. Una de las posibles maneras de prevenirlas es la aclimatación al medio, progresivamente y de forma natural. Las personas con una buena forma física experimentan una aclimatación más rápida, por el contario, los adolescentes y las personas obesas con algún trastorno metabólico tardan más en conseguirlo.

Una aclimatación adecuada, genera de 1,5 a 2,5 litros de sudor/hora, con pérdidas de calor al menos de diez veces superior al ritmo normal. Por eso, los deportistas necesitan una media de 4 a 10 litros de líquido al día. El control de la hidratación es fundamental, es por eso que hay que registrar el peso corporal antes y después de cada actividad para la rehidratación. Se calculan alrededor de 71 decilitros de líquido por kilogramo de peso perdido.

SÍNTOMAS:

  • Dolor de cabeza.
  • Desorientación.
  • Aletargamiento o fatiga.
  • Piel seca y caliente, roja pero no sudorosa.
  • Temperatura corporal elevada.
  • Pérdida de conocimiento.
  • Aumento de la FC.

TRATAMIENTO:

  • Resguardar del sol y calor.
  • Quitar ropa y aplicar frío o airear.
  • Bolsas de hielo en la piel (axila, ingle).
  • Tumbado con las piernas elevadas.

También se ha de prevenir evitando esfuerzos con una temperatura mayor a 35°C, evitar ropa muy ceñida y oscura, y contando con una buena forma física.

LA HIDRATACIÓN

Una sudoración excesiva puede conducirnos a la deshidratación. Todos los compuestos que se pierden en la sudoración hay que reponerlos (agua, magnesio, zinc, cloro, sodio). Del mismo modo, los estudios muestran (Galloway, 1999), que para considerar una buena hidratación, hay que reponer el líquido al máximo. Pero también, hay que empezar la actividad bien hidratado, así como seguir bebiendo una vez finalizada la misma.

Hay algunos aspectos importantes a considerar para realizar una buena hidratación, como por ejemplo, intentar reponer el 100% del líquido perdido. Si se está realizando una actividad en unas condiciones ambientales con temperaturas elevadas. Ingerir pequeñas tomas, antes de que aparezca la sensación de sed. El sodio es abundante en el sudor, con lo cual se pierde mucho cuando hay una gran sudoración. Junto con el agua, habría que ingerirlo, además de bebidas que puedan reponer los electrolitos.

(Consulta la entrada: «La importancia de la hidratación en el deporte» publicada en el blog ).

 

REFERENCIAS:

Barbado, C. (2010). Termorregulación y ejercicio físico. http://www.portalfitness.com/.

Galloway, S.D. «Dehydration, rehydration and exercise in theheat: rehydration strategies for athletic competition», Can J ApplPhysiol. 1999, Apr;24(2):188-200.

Pfeiffer, F., y Mangus, B. (2007). Las lesiones deportivas. Barcelona: Paidotribo.

WWW.Howstuffworks.com