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LESIONES DE «SLAP»

¿QUÉ ES LA LESIÓN DE SLAP?

El hombro es una articulación como mucha movilidad (muchos grados de libertad) y muy susceptible a presentar lesiones en la práctica deportiva debido a su anatomía (Cruz, Almazán, Pérez, Sierra, Villalobos, Ugalde y Ibarra, 2009). Durante la actividad, el hombro se somete a fuerzas y tensiones extremas, especialmente cuando se realizan por encima de la cabeza. La frecuencia de las lesiones depende de la edad del deportista y del nivel de la actividad o competición. Del mismo modo, las lesiones más comunes son musculares, ligamentarias, capsulares y neurovasculares.

Las lesiones del labrum superior del hombro, o también conocidas como la lesión de SLAP (Superior Labrum Anterior and Posterior), se empezaron a diagnosticar  con la evolución de las artroscopias (Ayerza, Ayerza y Muscolo, 2000). Son afecciones que presentan, sobretodo deportistas que practican deportes o actividades en las que hay un componente importante de trabajo por encima de la cabeza como los lanzadores, nadadores, jugadores de básket, así como la población en general después de un evento traumático.

Según (Cruz, Almazán, Pérez, Sierra, Villalobos, Ugalde y Ibarra, 2009), hablamos de una lesión en la porción superior del labrum, en la zona de inserción de la porción larga del bíceps. Se produce con frecuencia en pacientes con actividades deportivas por arriba de la cabeza, generalmente por lesiones por tracción o compresión y de acuerdo a su extensión las clasificamos en:

Tipo 1: Es el tipo más común (75%). Consiste en deshilachamiento degenerativo, sin desinserción.

Tipo 2: Se presenta una desinserción del rodete glenoideo y la inserción del bíceps. El manejo es con reinserción del bíceps.

Tipo 3: Lesión en asa de balde con inserción intacta del bíceps. Se puede realizar desbridamiento.

Tipo 4: Lesión en asa del balde con extensión a la inserción del bíceps. Lesiones menores del 30% se pueden resecar; sin son mayores de 30% en pacientes jóvenes se debe reparar y en pacientes mayores se desbrida y se realiza tenodesis.

Se puede dar el caso de haber lesiones complejas, como 2 y 3 ó 2 y 4.

Vista antero posterior del labrum superior

Es una lesión difícil de detectar y por la luz que arrojan los estudios, también difícil de describir, ya que los autores de las investigaciones difieren sobre la misma. Así pues, existe otra clasificación según los siguientes autores:

Según Synder

Tipo I: Labrum superior deshilachado de apariencia degenerativa, pero con inserción completa a la glenoides.

Tipo II: Deshilachado del labrum superior, pero lo característicos es la desinserción del labrum y del ancla del bíceps de la glena superior.

Tipo III: Un desgarre sobre la porción superior del labrum semejante a la lesión en asa de balda del menisco en la rodilla.

Tipo IV: Un desgarre vertical del labrum superior, el cual se extiende hacia el tendón del bíceps. El tendón desgarrado del bíceps tiende a desplazarse junto con el labrum superior hacia el interior de la articulación glenohumeral. Sin embargo, el ancla del bíceps largo permanece insertada en la porción superior de la glena.

Cuatro tipos de lesión de SLAP

Según Maffet

 Tipo V: Es una lesión anteroinferior del labrum tipo Bankar, la cual se extiende hacia la porción superior, involucrado el ancla del bíceps largo.

Tipo VI: Es una lesión del labrum superior tipo flap, la cual es inestable, separada del ancha del bíceps largo.

Tipo VII: Es la desinserción del ancla del bíceps largo, la cual se extiende por debajo del ligamento glenohumeral medio.

Según Norv y Ryu

Tipo VIII: Es una lesión con extensión sobre el labrum posterior, llegando hasta las “6”.

Tipo IX: Es un desprendimiento del labrum glenoideo en toda su circunferencia, siendo una lesión de 360 grados.

Tipo X: Es caracterizada por una lesión en parte del labrum, asociada a una lesión posteroinferior del labrum (Bankart Invertido).

Hombro sano / hombro lesionado

¿CÓMO SE PRODUCE LA LESIÓN?

La lesión se produce fundamentalmente por dos causas:

  1. Traumatismo agudo, como por ejemplo una caída con flexión anterior del hombro acompañada de abducción de 15 grados o posterior a una tracción axial de la extremidad.
  2. Incremento en la laxitud de la capsula anterior ocasionada por la rotación externa repetida, aumentando la abducción y el contacto interno en la artuculación glenohumereal, provocando un pinzamiento de los tendones del supraespinoso en infraespinoso y el labrum posterior y superior entre la glena y la tuberosidad mayor. ARTICULO OT163D

¿CÓMO DIAGNOSTICAR LA LESIÓN DE SLAP?

Como hemos comentado anteriormente, las lesiones de tipo SLAP son difíciles de detectar, ya que se presentan de forma aislada. Por lo tanto, se deberá valorar la historia deportiva del deportista y explorar de manera minuciosa ambos hombros, comparando el afectado con el sano. La lesiones de SLAP predominan en los lanzadores, sobretodo en el brazo dominante.

El inicio de los síntomas, en la mayoría de los casos viene dado por el uso excesivo y por eso, el paciente difícilmente puede identificarlas. Aunque puedan ir acompañadas de un chasquido, no siempre es un indicativo fiable cuando se realizan lanzamientos o actividades por encima de la cabeza. Con el tiempo el dolor y eso posibles chasquidos evolucionan y se acentúan, además de que aparece una sensación de debilidad que experimenta el paciente en la zona.

¿CÓMO TRATAR LA LESIÓN DE SLAP?

Como en cada lesión, habrá que hacer una evaluación completa, individual y pormenorizada de cada paciente, estudiando su historia clínica, su actividad física, así como el momento de la temporada o periodo de entrenamiento en el que se encuentre (volúmenes, intensidad, descansos…). No obstante, en función del estado de cada paciente, se pueden aplicar dos tipos de tratamientos:

  1. El tratamiento conservador: Para pacientes en los que la lesión es degenerativa o en los que no se puede establecer un momento exacto de la lesión. Básicamente, se realiza una rehabilitación para mejorar la flexibilidad de la cápsula posterior, fortalecimiento del manguito rotador y los estabilizadores de la espalda. Sobretodo para pacientes que vuelven a un nivel deportivo recreacional y presentaron una mejora significativa ante el dolor y la calidad de vida.
  2. El tratamiento quirúrgico: Es recomendable siempre que el conservador no haya dado resultado tras tres meses del mismo y en lanzadores. También sería recomendable siempre que haya atrofia de los músculos supraespinoso e infraespinoso con compresión nerviosa.

 

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LESIONES DE HOMBRO II

Como ya vimos en el post anterior, la articulación del hombro es una de las más afectadas debido a los grados de libertad y la movilidad que tiene. Del mismo modo, vimos qué musculatura componía el hombro y los tipo de lesiones que podía sufrir. En esta segunda parte del post, presentaremos una propuesta práctica de programa de entrenamiento para la readaptación de lesiones en el manguito rotador.

PROGRAMACIÓN DEL ENTRENAMIENTO

Ya que hay dificultades para unificar los criterios utilizados en cuanto volumen de entrenamiento óptimo, y los ejercicios necesarios para la mejora de la función del hombro y reducción del dolor por los problemas que se suceden en el manguito rotador. Por lo tanto debemos tener en cuenta:

  • Características de cada sujeto: estado de salud, lesiones anteriores, equipamiento, frecuencia de entrenamiento y duración… A partir de ahí, se puede diseñar el programa de entrenamiento.
  • Para la planificación del programa veremos cuales son sus circunstancias personales, incidencia ambiental y otros factores como la disponibilidad del tiempo libre para los entrenamientos, material…
  • Según las investigaciones, el programa de entrenamiento durará de entre 8 y 12 semanas para observar mejoras en el estado físico del sujeto (Haar, et al., 2005; Ludewig y Bostard, 2003).
  • Muchos autores (Haar, et al., 2005) creen que el entrenamiento se ha de realizar 3 veces por semana aumentando el volumen progresivamente, llegando hasta 5.
  • Se propone que el número de ejercicios debe estar entre 5 y 15, estructurados entre 3 y 5 series (Edwards, et al., 2016).
  • En cuanto al número de repeticiones, Bernhardsson, Klintberg y Wendt (2011), establecen que deben ser entre 8 y 15 con un descanso de 3 minutos entre series.

Con dichas justificaciones, se realizará una propuesta práctica de 12 semanas, que se llevará a cabo en sus inicios con 3-5 días de entrenamientos semanales pasando a entrenamiento diario, e incluso llegando a realizar hasta dos sesiones diarias. Del mismo modo, se propone introducir entre 3 y 5 series de 5 a 15 ejercicios y de 8 a 15 repeticiones por cada serie con descansos de entre 2 y 3 minutos.

Ejercicios de control postural:

Lo primero, es educar al sujeto para que realice el patrón de movimiento correctamente y el control motor adecuado (McClure y Michener, 2015). Los autores Edwards, et al. (2016) exponen la necesidad de usar las primeras fases de ejercicios enfocados en el control postural, educar al sujeto en qué hace bien, mal y por qué. Cuando se pase esta fase, pasaremos a realizar ejercicios de fortalecimiento de la musculatura implicada. Las posturas más problemáticas para el hombro son en las que se lleva la cabeza hacia delante, la cifosis torácica y la postura corporal con los hombros adelantados (Cools, Johansson, Borms y Manehaout, 2015).

Ejercicios de flexibilidad del hombro:

El entrenamiento se centrará en la mejora de la flexibilidad de la cápsula posterior del hombro, el fortalecimiento de manguito posterior y la restauración de la flexibilidad y del equilibrio del músculo de los músculos escapulares (Cools, et al., 2015).

Está demostrado que si hay una mejora del rango de movimiento mediante movilizaciones, ejercicios de flexibilidad y de fortalecimiento se mejora la función muscular y disminuye la sensación de dolor (Marik y Roll, 2017).

El movimiento y la flexibilidad de la articualción junto a la fuerza en el hombro han sido los factores que han encontrado una correlación positiva con el tratamiento conservador, evitando así el tratamiento quirúrgico (Kukkonen, et al., 2015).

Antes de comenzar un programa de fortalecimiento, es importante identificar la musculatura que se presenta con mucha tensión o acortada, y debemos asegurar que dicha flexibilidad se restablece. La tirantez de pectoral menor y la tensión en la parte posterior de la capsula glenohumeral se relaciona con una posición escapular anormal (Cools, et al.,2014).

Ejercicios de fuerza:

La realización de ejercicios de fortalecimiento es una parte vital en la prevención de lesiones, y, en caso de que ésta se haya producido, para su tratamiento (Edwards, et al., 2016; Camargo, Alburquerque-Sendín & Salvini, 2014; Cools, et al., 2015). El objetivo de dichos ejercicios es la modificación de ciertas conductas o factores que pueden desencadenar en dolencias o lesiones. Un programa de fortalecimiento se lleva a cabo con la planificación de movimientos y ejercicios específicos, personalizados para cada persona, orientados a la mejora del funcionamiento corporal, la prevención de lesiones o dolencias y la corrección de posturas corporales inadecuadas.

Los ejercicios para fortalecer los músculos del manguito rotador se han definido como una parte integral del tratamiento para el síndrome de pinzamiento subacromial (Kisner, et al., 2017; Rizzo, 2015; Ares, Rodeyro & Fuente, 2004; Hall, 2007). Además, Bang, & Deyle, (2000) exponen que la combinación de ejercicio físico unido a una terapia de rehabilitación física se consiguen unos resultados óptimos en el aumento de fuerza muscular y la reducción de dolor en las lesiones del MR.

Para mejorar la función del hombro, el objetivo es activar y fortalecer los estabilizadores escapulares como los romboides, el trapecio medio, el serrato anterior y el trapecio inferior; y fortalecer los músculos del manguito rotador, especialmente los rotadores externos para la estabilidad glenohumeral (Kisner, et al., 2017; Werner, Walther, Ilg, Stahlschmidt & Gohlke, (2002).

Borstad et al. (2007) proponen que se debe fortalecer el serrato anterior con ejercicios tanto isométricos como concéntricos muy controlados. El trapecio superior suele estar sobrecargado por lo cual debemos centrarnos en las fibras medias e inferiores.

Tal y como exponent Seitz, McClure, Finucane, Boardman & Michener (2011), se puede trabajar en el mismo programa de entrenamiento tanto una contracción concéntrica de la fuerza como una excéntrica.

Como un medio para incluir una progresión en los ejercicios de fuerza, la

prescripción de un programa de ejercicios excéntricos podría ser el mejor mecanismo para fortalecer el tendón (Peers & Lysens, 2005; Bernhardsson, et al., 2011). Incluso los protocolos llevados a cabo con entrenamiento excéntrico con cargas ligeras ha resultado suficiente para proteger al músculo y tendón dañados (Clarkson, Nosaka & Braun, 1992).

Según Camargo et al. (2014), el entrenamiento excéntrico se debería utilizar para la mejora en la regeneración del tendón, al mismo tiempo que realizamos ejercicios de fortalecimiento y estiramiento para restaurar la cinemática y la actividad muscular. Houglum (2005) establece que el programa de entrenamiento mediante ejercicios excéntricos tendría que ser considerado como una guía clave. Además, éstos deberían reproducirse lo más parecido posible a los movimientos que generan el estrés mecánico en cada sujeto. Esto es seguido por numerosos autores (Khan, Nagy, Malal & Waseem, 2013).

CONCLUSIONES

Mediante la información obtenida de la literatura científica consultada, el presente trabajo presenta las siguientes conclusiones:

1.La cintura escapular junto a la articulación del hombro son unas de las zonas que más trastornos presentan en el cuerpo humano

2. El desgarro del manguito de rotador es una de las causas más comunes de dolor y discapacidad en la extremidad superior

3. Un tratamiento conservador basado en el ejercicio físico debería de ser la primera opción ante los problemas de la articulación del hombro. Este se basa en ejercicios de control postural, flexibilidad y de fortalecimiento muscular

4. El objetivo del tratamiento conservador es tanto aumentar el rango de movimiento (ROM) como los niveles de fuerza muscular, sin dolor o molestia

5. Se debe activar y fortalecer los estabilizadores escapulares como los romboides, el trapecio medio, el serrato anterior y el trapecio inferior

6. Es primordial fortalecer los músculos del manguito rotador, especialmente los rotadores externos para la estabilidad glenohumeral

7. Se debe relajar la musculatura hipertónica como el trapecio superior, el pectoral menor y el deltoides anterior mediante ejercicios de flexibilidad y ROM.

8. El entrenamiento debe individualizarse a la circunstancias de cada persona, pudiendo llegar a realizarse a diario, incluso 2 veces al día.

PROPUESTA PRÁCTICA

Para elegir los ejercicios apropiados que se deberán llevar a cabo, se ha analizado mucha literatura al respecto. Es necesario seguir unas pautas marcadas en el desarrollo del programa de entrenamiento con el objetivo de maximizar los beneficios del entrenamiento y minimizar los riesgos.

Tras el análisis correspondiente, se han sacado las siguientes conclusiones:

  1. Realización de un cuestionario previo al programa de entrenamiento
  2. Explicación al usuario de cómo ha surgido el problema y que entienda el proceso a llevar a cabo y por qué
  3. En las primeras fases utilización de ejercicios enfocados en el control postural, en educar al sujeto que se hace bien y que mal y por qué, en trabajar la propiocepción y control escapular de la musculatura implicada .
  4. Trabajo de fortalecimiento de la musculatura hipotónica implicada .
  5. Ejercicios de estiramiento y flexibilidad de la musculatura hipertónica .
  6. Variabilidad de ejercicios y progresión de volumen e intensidad

Para el fortalecimiento de la musculatura deseada, previamente se debe estructurar el programa de entrenamiento en diferentes fases, teniendo claro cuál va a ser el objetivo que se desea alcanzar en cada una (Heyward, 2006).

En todas las fases de la propuesta práctica se van a llevar a cabo las mismas pautas de entrenamiento (Han, et al., 2010):

  1. Ejercicios de corrección y control postural
  2. Ejercicios de flexibilidad
  3. Ejercicios de fuerza

En la Fase 1 el sujeto muestra una dolencia o lesión en el hombro. Por tanto, la primera parte del programa de entrenamiento debe empezar con una explicación de las causas de dolor o lesión. A partir de ahí se va a llevar a cabo una serie de ejercicios de ejecución técnica muy básica con el objetivo de mejorar el control postural, la flexibilidad y fuerza de la musculatura (Edwards, et al. 2016; Sinaj, et al., 2014).

FASE 1

En la Fase 2 se llevan a cabo ejercicios de control postural más complejos. El sujeto aprende a disociar los diferentes movimientos que puede realizar con su cintura escapular y cuáles de ellos son beneficios y/o desfavorable para su lesión o dolencia. Introducimos el componente de reeducación neuromuscular, dónde, mediante diferentes ejercicios, aprende a activar la musculatura deseada (Cools, et al. 2014). Los ejercicios de flexibilidad son los mismos, modificando la intensidad del esfuerzo e introduciendo ejercicios con material sencillo (toalla o pica de plástico). En cuanto a los ejercicios de fuerza, se introducen ejercicios con resistencias más elevadas, de mayor dificultad técnica y/o poliarticulares (Bernhardsson, et al., 2011).

FASE 2

En la fase 3, focalización de la sesión de entrenamiento en fortalecimiento y potenciación de la musculatura a trabajar. Seguimos trabajando el control y la reeducación de la postura corporal al igual que la flexibilidad (con material que ayude a dificultar el ejercicio y además incluir estiramientos pasivos), pero partimos de un punto con un mayor grado de control y fuerza. Por tanto, vamos a introducir ejercicios de fuerza con diferentes variantes, como el entrenamiento excéntrico o el entrenamiento con mancuernas, TRX, peso corporal, etc.

FASE 3

Este ha sido el resultado del trabajo realizado por nuestro compañero Pablo. ¡Enhorabuena y muchas gracias!. Seguro que este documento nos resulta muy útil para nuestro día a día.

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Walther, M., Werner, A., Stahlschmidt, T., Woelfel, R. & Gohlke, F. (2004). The subacromial impingement syndrome of the shoulder treated by conventional physiotherapy, selftraining, and a shoulder brace: results of a prospective, randomized study. Journal of Shoulder and Elbow Surgery, 13(4), 417-423.

Warner, J. J., Micheli, L. J., Arslanian, L. E., Kennedy, J. & Kennedy, R. (1992). Scapulothoracic motion in normal shoulders and shoulders with glenohumeral instability and impingement syndrome. A study using Moiré topographic analysis. Clinical Orthopaedics and Related Research, (285), 191–199.

Werner, A., Walther, M., Ilg, A., Stahlschmidt, T. & Gohlke, F. (2002). Self-training versus conventional physiotherapy in subacromial impingement syndrome. Orthop Ihre Grenzgeb 2002;140:375-80.

LESIONES DE HOMBRO I

Cada vez estamos mejor preparados físicamente, esto conlleva una mayor carga de entrenamientos: más sesiones, más volumen, más intensidad… Tanto es así, que nuestras articulaciones sufren un desgaste debido al sobreuso. Una de las articulaciones más dañadas es el hombro, ya que es la articulación que más grados de libertad presenta. Por ello, vamos a presentar el trabajo de nuestro míster Pablo Carpio, donde nos muestra, según la ciencia, cuales son las lesiones más comunes de esta articulación y qué propuesta práctica podemos seguir para su readaptación. Así pues, os dejamos con la primera parte de este interesante artículo:

INTRODUCCIÓN

El hombro es una articulación que se puede ver afectada por diversas lesiones debido a que posee mucha movilidad y habitualmente, poca estabilidad. Se estima que hasta un 33% de la población, a lo largo de su vida sufre una dolencia de este tipo. La musculatura escapular así como el manguito rotador son los encargados de proveer de esa estabilidad necesaria para realizar las acciones deportivas o cotidianas sin dolor.

Los tendones del manguito rotador tienen una alta prevalencia a sufrir patologías por diversos motivos. La lesión del síndrome subacromial es la causa más frecuente de dolor y disfunción del miembro superior. La aparición de esta aumenta con la edad y con la realización de actividades repetitivas por encima de la cabeza. Del mismo modo, han sido publicados meta-análisis y revisiones bibliográficas que abordan la temática, con tal de demostrar la importancia de los programas de entrenamiento y fortalecimiento para reducir y rehabilitar las consecuencias de dichas lesiones, ya que este tipo de patología incide de manera importante en la calidad de vida de las personas.

¿QUÉ MUSCULATURA COMPONE EL HOMBRO?

MANGUITO ROTADOR (MR):

La musculatura que permite que el brazo realice sus movimientos es más conocida como manguito rotador. Esos músculos tienen su origen en la escápula y su inserción en la cabeza del húmero. El tendón del músculo supraespinoso se sitúa en el espacio comprendido entre la cabeza del húmero y el acromion de la escápula (Rizzo, 2015).

El espacio subacromial (suprahumeral) es el situado entre la cabeza del húmero y el arco coracoacromial por el cual transcurre el tendón supraespinoso y la bolsa subacromial. Este espacio está compuesto por una bursa o «bolsa» rellena de líquido con el objetivo de ofrecer protección y deslizamiento al tendón evitando un posible roce o pellizcamiento con el hueso (Prescher, 2000; Kisner, Colby y Borstad, 2017).

Mediante el MR se consigue mantener la cabeza del húmero en la cavidad glenoidea de la escápula y contrarrestar las acciones de los músculos grandes otorgan movimiento al brazo (Ares, Rodeyro y Fuente, 2004; Hall 2007; Rizzo, 2015).

 

MÚSCULO FUNCIÓN MOVIMIENTO
SUBESCAPULAR Estabilización anterior de la cabeza del húmero Rotación interna

Adducción

Descenso de la escápula

SUPRAESPINOSO Estabilización de la cabeza del húmero Abducción
INFRAESPINOSO Estabilización y descenso de la cabeza del húmero Rotación externa
REDONDO MAYOR Estabilización y descenso de la cabeza del húmero Rotación externa

Adducción

Tabla 1: Musculatura del manguito rotador. Modificada de Cael (2013)

MUSCULATURA ESCAPULAR:

Tiene papel importante en la articulación del hombro, musculatura y posición escapular. Durante los movimientos de las extremidades superiores, la escápula se desliza a lo largo del tórax. Los músculos que afectan a las escápula tienen un papel estabilizador importante junto con la función del posicionamiento (Rizzo, 2015).

La cintura escapular es una de las zonas que más trastornos presentan en el cuerpo humano. Su correcta activación y estabilización muscular se hace imprescindible para evitar diferentes patologías.

Los movimientos de la cintura escapular están determinados por la actividad de los músculos que se insertan en ella. (Palastanga, Campo y Soame, 2000).

Movimientos:

Figura 1: Movimientos de la escápula. Modificada a partir de (Hall. 2007)

Según Kibler y Sciascia (2010), los músculos encargados de controlar la escápula son, principalmente el trapecio, el serrato y el romboides. El pectoral menor también desempeña una función en esta estructura (De Mey, et al., 2013).

MÚSCULO FUNCIÓN Y MOVIMIENTOS
 

Trapecio fibras superiores

Elevación de escápula

Adducción de la escápula

Encogimiento de hombro

 

Trapecio fibras intermedias

Fijación de la escápula

Retracción escapular

Adducción de escápula

Trapecio fibras inferiores Rotación medial de la escápula

Depresión de la escápula

 

 

Serrato anterior

Estabilización de escápula y desplazamientos

Contribuye a la respiración

Abducción de la escápula

Adducción de escápula

 

Romboides

Fijación de la escápula

Adducción de la escápula

Rotación descendente

Pectoral menor Basculación anterior de escápula

Elevación de escápula

Tabla 2. Musculatura movilizadora y estabilizadora de la escápula. A partir de Sabotta, (2000).

LESIONES MÁS COMUNES DEL MANGUITO ROTADOR

Una de las causas más comunes del dolor en le hombro se conoce como el Síndrome del Pinzamiento Subacromial. El tendón del supraespinoso es generalmente la estructura más afectada debido al lugar dónde se encuentra, debajo del ligamento coracoacromial (Van der Windt, et al., 2000; Burke, Vagness y Powers, 2002).

El Síndrome Subacromial es una patología común en personas que realizan actividades deportivas con una práctica continuada de movimientos de la mano por encima del nivel del hombro (Tórtora y Derrickson, 2012).

El Síndrome Subacromial se caracteriza por un conflicto entre la musculatura que conforma el MR y las tuberosidades que presenta el húmero: troquín y troquiter.

El dolor en la zona del hombre que irradia a través del brazo epsilateral, la excesiva movilidad de la cápsula anterior del hombro y la restricción y reducción del rango de movimiento (ROM), son los síntomas más frecuentes que produce el síndrome subacromial (Bayam, Ahmad, Naqui, Chouhan y Funk, 2011; Hall, 2007).

El origen de este síndrome es multifactorial, ya que puede prevenir por problemas en el MR (bursitis, rotura del manguito, reducción del espacio subacromial), patologías como el hombro congelado o la artritis producidas en la articulación glenohumeral, luxaciones, problemas en la articulación acromioclavicular (Álvarez-Sintes, 2008; McPhee y Papadakis, 2008).

La disquinesia escapular es una alteración visible en la posición escapular y su patrón de movimientos. Se ha estimado que esta se produce en un 68% al 100% de los pacientes con lesiones en el hombro (incluyendo alteraciones del manguito rotador, inestabilidad glenohumeral y desgarros del ligamiento glenoideo) (Huang, Huang, Wang, Tsai y Lin, 2015).

En cuanto a la reducción del espacio subacromial, un factor muy importante que lo delimita es la forma que presente acromion de la escápula. El ángulo acromial inferiro y una extensión lateral grande del acromion se asocian a una prevalencia más alta de choque produciendo desgarros del MR (Balke, et al.,2013).

El pinzamiento subacromial se organiza como choque primario o pinzamiento secundario. En el primero, los elementos anatómicos disminuyen el espacio subacromial. El pinzamiento secundario se debe a la falta de estabilidad de la articulación escapulo-humeral (Kisner, et al., 2017). El uso excesivo del músculo supraespinoso también es común. Puede ser causado por un trabajo muscular inadecuado del redondo menor, infraespinoso o subescapular (De Mey, et al., 2013).

En cuanto al MR, existen diferentes enfoques ante los desgarros: tratamiento conservador o quirúrgico. El tratamiento conservador está enfocado a la prescripción de ejercicios de fortalecimiento terapéuticos. El tratamiento conservador en desgarros tipo I o tipo II según la escala de Cofield (1982), ha mostrado resultados equivalentes al tratamiento con cirugía. Los desgarros tipo III y IV requieren un tratamiento quirúrgico (Hopman, Krahe, Lukersmith, McColl y Vine, 2013). Además, tras una lesión tipo III/IV hay más riesgo de recaer en la lesión (Seitz, McClure, Finucane y Michener, 2011).

Es importante la utilización de un tratamiento conservador (sin cirugía) basado en el ejercicio físico en fases iniciales (Han, et al., 2010). Para ello se debe descubrir e intervenir el problema lo antes posible para no tener que llegar a la cirugía o este se convierta en una afección crónica (Khan, Nagy, Malal y Waseem, 2013).

En la siguiente publicación, entraremos de lleno en una propuesta práctica para par readaptación de este tipo de lesiones. De nuevo, dar las gracias a Pablo por compartir su trabajo con todos nosotros.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Ares, J. P., Rodeyro, J. S. y Fuente, A. B. (2004). Fisioterapia del complejo articular del hombro: evaluación y tratamiento de los tejidos blandos. Elsevier España.

Burke, W. S., Vangsness, C. T., & Powers, C. M. (2002). Strengthening the supraspinatus: a clinical and biomechanical review. Clinical Orthopaedics and Related Research®402, 292-298.

Hall, S. J. (2007). Equilibrium and Human Movement. Basic Biomechanics,445-449.

Kibler, W. B., & Sciascia, A. (2010). Current concepts: scapular dyskinesis. British journal of sports medicine44(5), 300-305.

Kisner, C., Colby, L. A. Y Bostad, J. (2017). Therapeutic Exercise: foundations and techniques. Fa Davis.

Palastanga, N., Field, D., & Soames, R. (2007). Anatomía y movimiento humano. Estructura y funcionamiento. Editorial Paidotribo.

Prescher, A. (2000). Anatomical basics, variations and degenerative changes of the shoulder joint and shoulder gridle. Eurpean Jornal of Radiology, 35(2), 88-102.

Rizzo, D.C. (2015). Fundamentals of anatomy and physiology. Cengage Learning.

Tortora, G. J., & Derrickson, B. H. (2008). Principles of anatomy and physiology. John Wiley & Sons.