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LA IMPORTANCIA DE LA HIDRATACIÓN EN EL DEPORTE

Todos estamos de acuerdo en que el agua al igual que la alimentación o el aire, es vital para el cuerpo humano. Basta decir que cuando tenemos un déficit de alguno de estos experimentamos ciertos estados que no nos benefician. Es más, se dice que la pérdida a partir del 20% de su contenido en el organismo puede llegar a producir la muerte.

Su papel en el organismo cobra más importancia si cabe si además somos personas deportistas o que frecuentemente realizamos una actividad física moderada. La hidratación en el deporte es un tema que abarca mucho contenido y del que podríamos estar hablando horas y horas ya que existen factores que influyen directamente en las cantidades a ingerir como el tipo y duración de la actividad física, las características del ambiente y las cualidades propias de cada individuo. Por otro lado, el agua cumple en el organismo funciones importantes como la refrigeración, eliminación de desechos metabólicos, lubricación de las articulaciones, así como también ayuda a la transportación y absorción de nutrientes, entre otros.

La hidratación en deportistas en realmente importante, tanto que influye de manera directa en su rendimiento. Sin embargo, en algunas ocasiones hemos oído hablar a compañeros decir que hemos de beber antes y después de entrenar pero no durante el entrenamiento. Sus argumentos son que podemos experimentar ciertos dolores estomacales.

Esto no es correcto. Hemos de beber antes, durante y una vez hemos terminado el entrenamiento, y con más razón todavía si el cuerpo “nos lo pide”. La hidratación antes, durante y después del ejercicio es una herramienta básica para mantener el rendimiento físico y prevenir los efectos nocivos que la deshidratación provoca sobre la salud del deportista. El error no es preguntarse cuándo sino cómo y en qué cantidad.

La ingesta de volúmenes específicos de líquido, ya sea agua o bebidas isotónicas, evita estos efectos del déficit de agua corporal sobre la termorregulación, el rendimiento físico y la salud.

Como ya hemos nombrado anteriormente, el agua posee ciertas funciones vitales para el ser humano:

  • Termorregulación: la práctica de ejercicio físico aumenta nuestra temperatura corporal, y el desprendimiento de agua en forma de sudor es uno de los mecanismos principales para refrigerarnos. También lo es la respiración.
  • Nutrición: el agua tiene un papel fundamental en el transporte de los nutrientes que ingerimos hacia las células musculares, así como en su absorción.
  • Eliminación de sustancias de desecho
  • Lubricación de articulaciones

Por tanto, si la hidratación influye en tantos procesos y cumple estas funciones vitales, es lógico pensar que la deshidratación va a tener un efecto negativo tanto en el rendimiento del sujeto como en su salud. A nivel de rendimiento, va a tener lugar una disminución de la resistencia física, de la fuerza muscular, e incluso puede tener lugar un aumento de la probabilidad de sufrir lesiones (por el efecto lubricante del agua). A nivel de salud, se pueden producir una serie de enfermedades que pueden ser desde calambres musculares, hasta mareos o incluso, en casos extremos, se puede llegar a la muerte.

Cuando hablamos de deshidratación nos referimos a cuando una persona ingiere menos líquidos de los que pierde. Para poder mantener un rendimiento adecuado no debería llegarse nunca a la sensación de sed, ya que éste es ya un signo de deshidratación.

  • A partir de una pérdida del 20% comienza a bajar el rendimiento físico
  • Se inicia la sensación de sed a partir de una pérdida del 30% de líquidos en el cuerpo
  • Pérdidas mayores de 30% pueden aparecer calambres musculares, náuseas e incluso vómitos

Efectos negativos que puede producir la deshidratación:

  • Aumento de la frecuencia cardíaca
  • Aumento descontrolado temporal de la temperatura corporal
  • Rápida sensación de fatiga
  • Riesgo por golpe de calor, insolación, lesiones…

Consejos desde Clockwork para una correcta hidratación

  1. Que no os cuenten mentiras. Lo importante es hidratarse antes, durante y después del entrenamiento. Como hemos dicho, la cantidad va a depender de varios factores pero como orientación podemos tomar los siguientes datos: 500ml hora y media antes de entrenar, 100ml cada media hora de entrenamiento y otros 500ml al terminar.
  2. La temperatura ideal ronda entre 10-15 grados. No es necesario que este más fría. De hecho, a esta temperatura se asimila más rápidamente que a menor temperatura ya que el cuerpo debe regular la temperatura del líquido.
  3. Pensad que cuando aparece la sensación de sed, nosotros ya hemos perdido líquido en el cuerpo. Por tanto no es necesario esperar a que tengamos sed. Lo ideal es beber cada cierto tiempo.
  4. Es recomendable beber pequeños sorbos regularmente durante el ejercicio, así nos mantenemos hidratados constantemente.
  5. Hay que evitar beber durante momentos de alta frecuencia respiratoria (hiperventilación), pues al hidratarnos en estos momentos estaremos privando a nuestro organismo del oxígeno cuando más lo necesita.
  6. Evitemos tomar bebidas con cafeína antes del ejercicio ya que tienen efectos diuréticos que pueden acentuar la deshidratación.
  7. El agua es el mejor líquido que podemos darle a nuestro cuerpo para mantenerlo hidratado pero, sin abusar, las bebidas isotónicas también nos ayudan a ir reponiendo minerales y electrolitos que vamos perdiendo durante el ejercicio físico

¿Agua embotellada o del grifo?

Es uno de los temas presentes en la mesa de todas las familias tanto a nivel nacional como internacional y existen opiniones tanto a favor como en contra de uno y de otro. Nosotros, en “el Artículo de los Martes” de hoy vamos a analizarlos y hablar de los aspectos positivos y negativos de ambos y con todos los argumentos sobre la mesa daremos nuestra propia conclusión.

Si en algo coincide todo el mundo es que el agua es la única bebida indispensable para la vida pues juega un papel muy importante en nuestro organismo y sin ésta no seríamos capaces de sobrevivir más de unos pocos días. Tan importante es que muchas empresas se han sabido aprovechar de esto y lo han convertido en un negocio que mueve miles de millones hoy en día.

Antiguamente todo el mundo tomaba agua del grifo. El agua embotellada era un privilegio que con el salario medio de entonces pocos se podía permitir. Pero con el paso de los años la situación se ha equiparado cuanto menos. Muchas familias son las que consumen agua embotellada en sus hogares en lugar de agua del grifo porque creen que es “mejor” o que es más saludable y que sus propiedades son mejores que la que sale directamente del grifo, pero ¿es esto cierto?

Todavía faltan argumentos para responder a esta pregunta pero lo que sí que es cierto es que el agua embotellada genera millones de euros para las empresas embotelladoras en nuestro país y que una multitud de campañas de marketing nos incitan a beber agua “mineral” por sus múltiples beneficios para la salud pero recientes investigaciones revelan que esto no es cierto.

La OCU recuerda que «sólo se consideran aguas minerales naturales las procedentes de manantiales subterráneo con una composición mineral constante«. En este tipo de aguas «están prohibidos los tratamientos de higienización, como la cloración que se realiza en el agua de grifo«. El agua corriente en cambio se somete a trabajos de desinfección con la finalidad de hacerla apta para el consumo, con el inconveniente de no saber de dónde procede al no tener etiqueta identificativa como el agua embotellada.

En los tratamientos realizados para que el agua que entra en nuestras casas sea potable y apta para el consumo propio se emplea algunos elementos como el cloro, calcio o magnesio, los cuales pueden producir un cierto olor y sabor desagradable. En cambio, un estudio de la Universidad de Sevilla que llevó a cabo sobre 32 marcas de agua mineral determinó que las concentraciones de polonio radiactivo en algunas muestras superaban en más de 100 veces al encontrado en el agua del grifo, aunque siempre por debajo de valores de riesgo para la salud. Se trata de un isótopo que se presenta de forma natural en el agua, el suelo y la atmósfera, pero que cuando se acumula en el hígado, el bazo, los riñones o la médula puede originar daños celulares.

Además, algunas marcas ofrecen aguas de distintas procedencias y desde la OCU advierten que «a pesar de que el fabricante está obligado a indicar el manantial de procedencia, claramente y de forma destacada, no siempre lo hace así«. Por eso, desde la OCU recomiendan el agua del grifo como «la mejor opción para hidratarse».

Sin embargo, en otro estudio realizado por la OCU, se afirmó que no existen grandes diferencias cualitativas entre ambas opciones, exceptuando en las localidades donde el agua suministrada por las correspondientes administraciones sanitarias autonómicas no es de gran calidad ya que dependiendo de la zona geográfica que nos encontremos, el agua que se distribuye por las redes urbanas tendrá una calidad u otra.

Botellas de plástico, Bisfenol-A y medioambiente

El principal hándicap del agua embotellada, algo que no se ve en anuncios o en una campaña de marketing pero que está ahí.

Durante la fabricación, manipulación y transporte, el agua sufre cambios de temperatura que hacen que se desprenda este compuesto de las botellas y se mezcle con el agua, entrando en nuestro organismo al ingerirla. El Bisfenol-A no sólo lo encontramos en botellas de agua, también está presente en el “papel film” que utilizamos para guardar la comida o en los famosos Tupperware y que con el paso del tiempo, los cambios de temperatura y el desuso hace que se vaya desprendiendo poco a poco y se vaya impregnando en los productos alimenticios y por consiguiente, en nosotros. Cada dia mas se tiene conciencia de lo perjudicial que es para el organismo y ya se empieza a denunciar y a demandar una regularización sobre su uso ya que el impacto sobre la salud puede acarrear graves consecuencias como trastornos en el sistema nervioso y reproductivo, problemas de tiroides, obesidad, diabetes e incluso cáncer.

Otro de los problemas principales es el peligro medioambiental que suponen las botellas de plástico ya que cada año se generan miles de millones de botellas en cuya fabricación se utilizan grandes cantidades de petróleo (sí, habéis leído bien, petróleo) que tardan años en descomponerse y que, aunque cada día más la gente es más consciente del problema ecológico y reciclamos más y mejor, todavía sigue siendo uno de los principales problemas a nivel mundial.

Con todos estos argumentos sobre la mesa, nuestra recomendación desde Clockwork es que bebáis agua del grifo y la conservéis en botellas de cristal, y para reducir al máximo los niveles de cloro y el resto de sustancias que pueden ser perjudiciales para el organismo, realizad previamente una instalación de un filtro o dispositivo de ósmosis inversa que a la larga será más económica que el agua embotellada y que eliminará estas sustancias del agua.

Otros datos de interés

Se conoce la existencia de demandas contra algunas empresas o compañías productoras de agua embotellada como por ejemplo:

  • La demanda interpuesta contra FontVella por anunciar su “agua con toque a limón” donde se demostró que, en primer lugar, el agua no provenía del manantial FontVella sino de Volvic (Francia) y que el toque de limón consistía en un 0.6{6d70bdebc8c6141dd5e7fb887fd14d3228a519328efd69740eb21bfbe743e1b5} de ácido cítrico (no de limón) junto con aromas y azúcar.
  • La Agencia de Normas Alimentarias del Reino Unido (FSA) abrió en el año 2004 una investigación sobre el agua embotellada Dasani, elaborada por Coca-Cola, que en realidad es agua del grifo purificada y enriquecida antes de su embotellado y comercialización. Aquí tenéis el link por si queréis saber más acerca de esta noticia.

 

CERVEZA DESPUÉS DE UNA CARRERA, ¿SI O NO?

Para unos una recompensa, para otros una motivación, incluso para algunos supone una excusa para hacer deporte, juntarse con amigos y pasar un buen rato. El caso es que en los últimos años se ha abierto el debate sobre si es bueno tomar una cerveza en lugar de agua o cualquier bebida isotónica tras haber hecho alguna actividad física.

Pero para alegría de los amantes de esta costumbre tan nuestra os diremos que, según diversas investigaciones, afirman que la cerveza es, como poco, igual de saludable que el agua tras la realización de una carrera u otra actividad física (siempre que sea un consumo moderado).

Debido a su composición (agua en un 98%, cebada y lúpulo), su bajo contenido alcohólico (entre 4-6º) y las propiedades de sus ingredientes favorece una rápida hidratación además de evitar calambres musculares tras el esfuerzo físico. La cerveza, además, aporta sustratos metabólicos que reemplazan las pérdidas ocasionadas por el ejercicio como aminoácidos, minerales, vitaminas y antioxidantes, necesarios todos ellos para contrarrestar el estrés oxidativo derivado de la práctica deportiva.

La cerveza contiene alrededor de un 4% de carbohidratos en forma de maltrodextrinas que, resumiendo,  nos ayudan a controlar el pico hipoglucémico ya que se metabolizan lentamente liberando unidades de glucosa que pasan progresivamente a la sangre y dan lugar a concentraciones de glucosa en plasma menos elevadas y más extendidas. Y además la cerveza no contiene azúcares como las bebidas isotónicas y la sensación de “hidratación”y de “frescura” junto con las burbujas ayudan a calmar rápidamente la sed.

Por tanto y según afirma una investigación realizada en la Universidad de Granada y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, el consumo moderado de cerveza es idóneo en la recuperación del metabolismo hormonal e inmunológico de los deportistas tras el ejercicio físico.

Nuestro consejo desde Clockwork es que sigáis pasando un buen rato con vuestros amigos durante y después de la carrera y no renunciéis a una cerveza tras ésta pero combinadla con un vaso de agua para una correcta hidratación.