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DOPAJE AL ALCANCE DE TODOS

Si hay algo que se puede destacar del deporte amateur en los últimos diez años es su rápida proliferación y el aumento del número tanto de participantes como de competiciones a este nivel: carreras por asfalto, por montaña, triatlones… Pero hay algo que también ha ido creciendo a lo largo de los años. Si tenemos en cuenta que el ser humano es ambicioso y competitivo por naturaleza, no es de extrañar que a más de uno se le haya nublado la mente y recurra a sustancias no legales o no aptas en el mundo del deporte para intentar superar una marca o ser el mejor en su categoría.

Aumenta el dopaje a nivel amateur, lo dicen las últimas investigaciones, lo dicen los científicos, lo sugieren los datos de las autoridades de las aduanas y lo corrobora el aumento de la venta de ciertos fármacos o medicamentos. Y se traslada a toda Europa.

El número de procedimientos de investigación en el área de los delitos de drogas en Alemania aumentó el año pasado a casi 1.300: diez veces más que hace diez años. «La evolución es preocupante”, dice Wolfgang Schmitz, inspector de aduana. Por nuestra parte, en España, en 1997 se detectaron sustancias prohibidas en sólo 89 de los 3.931 controles de orina antidopaje en competiciones nacionales. A día de hoy estos datos se han incrementado de una forma alarmante. Ventolín, efedrina, Terbasmín, Testex, Lidocaína… y una larga lista completa los medicamentos más utilizados por deportistas para hacer trampas en sus competiciones.

Lo cierto es que hace unos años no era nada difícil poder conseguir cualquiera de estos medicamentos. Con los años y con estas investigaciones que han revelado que se estaban utilizando de forma no legal en el deporte, la industria sanitaria ha ido poniendo más trabas y a día de hoy es difícil adquirir uno de estos medicamentos sin una receta médica previa.

«Bastante tiene la Seguridad Social con intentar controlar la venta de medicamentos muy caros mediante la obligación de visado como para meterse Sanidad a un control meramente sanitario de la venta de un producto que no se adquiere con receta de la Seguridad Social», explica un farmacéutico. «Además, económicamente sería un esfuerzo absurdo poner todos los medios necesarios para controlar la venta de productos que sólo están prohibidos para una minoría de la sociedad. Hay otras urgencias».

Los únicos productos de la lista oficial que son prácticamente imposibles de adquirir son los estimulantes de tipo B (anfetaminas y similares) y los analgésicos narcóticos (morfina, Buprex, metadona, Tilitrate y similares) que o bien son psicótropos o estupefacientes. En estos casos, médicos y farmacias deben rellenar libros especiales y comunicar a la policía mensualmente las ventas de estos productos.

Otro tema son los medicamentos “normales”, los cuales hemos nombrado anteriormente. El famoso Ventolín (salbutamol), por ejemplo, es uno de los más utilizados y recurrido por los deportistas. Su uso es tan extendido que las autoridades deportivas decidieron abrir una vía de compromiso y autorizaron su uso (sólo por vía inhalatoria) en aquellos casos en que un especialista de enfermedades respiratorias certificara una alergia o un asma en el deportista. Es tan grande el número de atletas que han certificado «asma del esfuerzo» que se puede considerar ya enfermedad profesional.

Pero no solo el dopaje busca ser el mejor, la gente también busca reconocimiento.

Pedro, un jugador de fútbol de ligas inferiores, afirma doparse antes de los partidos. Su objetivo no es económico ni ganar títulos. “Quiero reconocimiento. Mucho reconocimiento de los espectadores. Deben saber que pueden contar conmigo cuando juego. También quiero demostrarle a mi familia lo que valgo, lo que hago y que pueden estar orgullosos de mí”.

Lo cierto es que muchos deportistas amateurs se sienten bajo presión. En el caso de deportes de equipo, temen perder su puesto. Los corredores por ejemplo, de maratones, tienen miedo de defraudar al público o a su familia. Pero muy poco son conscientes de los riesgos que se toman.

Las consecuencias de doparse habitualmente durante años pueden ser dramáticas. Sobre todo, porque muchos deportistas amateurs desconocen los riesgos. En el peor de los casos, las substancias pueden provocar palpitaciones, depresiones y daños orgánicos, a veces meses e incluso años después de haber comenzado su consumo. Además, la mayoría de las substancias de dopaje pueden crear dependencia. Si el cuerpo se acostumbra a sus efectos positivos, puede suceder que la persona deje de pensar en los peligros y no perciba los efectos secundarios.

Desde Clockwork pensamos que el dopaje nunca es justificable, sobretodo en deportistas amateur donde se debe hacer deporte por placer, por diversión y por disfrute de la propia actividad, y la superación debe darse por el propio esfuerzo de la persona y no por la ayuda externa de sustancias ilegales.

ALERGIAS vs DEPORTE ¿COMPATIBLES?

Aunque con la llegada de la primavera y las buenas temperaturas se acentúan, muchas personas sufren ataques alérgicos a lo largo del año.

Esta afección está a la orden del día pues afecta a millones de personas en todo el mundo y es que no existe un único foco sino múltiples de ellos. Se dice que incluso algunas alergias “mutan”, es decir, de repente puedes ser alérgico a un alimento de has tomado toda la vida sin ningún tipo de problema y al cabo de los años desaparecer, dándote alergia otro diferente.

Los efectos sobre el cuerpo humano más conocidos son las irritaciones en la mucosa nasal, en los ojos o la dificultad al respirar, más conocida como asma. Generalmente estas afecciones se producen por culpa del polen de las plantas, por la piel de ciertos animales o algún producto alimenticio pero como ya hemos dicho, cada vez son más diversos los focos de infección.

Desde Clockwork queremos hablar en primera persona sobre cómo se vive teniendo algún tipo de alergia, cómo se puede compaginar con el deporte y qué beneficios ha reportado éste sobre la alergia. Por ello agradecemos la colaboración de cuatro de nuestros deportistas que voluntariamente han decidido participar y aportar su experiencia en una pequeña entrevista que os presentamos a continuación.

  • ¿Cuándo notaste que tenías problemas de alergia? 

C.F.: Fue a los 8 años cuando empecé con los entrenamientos de futbol en la época de primavera, me empezaba ahogar, a toser, a picarme los ojos y a faltarme la respiración.

E.V.: A mí me pasaba algo parecido. Cuando era pequeña y se me congestionaban las fosas nasales al limpiar el polvo, me picaban los ojos, la piel, y no podía respirar bien.

B.A.: En mi caso fue bastante tarde, alrededor de los 28 años, me di cuenta al cambiar de domicilio a una zona con más campo a mi alrededor. Más que los síntomas de la alergia al polvo en sí, que es la que padezco, empecé a notar los síntomas del asma que suele ir ligado a este tipo de alergia.

M.A.R.: Recuerdo de pequeño, con 9 o 10 años, una primera crisis asmática una noche de verano. Y luego ya con unos 20 años comenzaron las crisis con estornudos, picor de ojos, rinitis, etc. Esto suele pasarme en primavera

  • ¿Te pasa cuando haces deporte o de normal en tu día a día?

C.F.: Si no es época de primavera de normal no noto nada en mí día a día pero además de ser alérgica a las específicas de la primavera soy alérgica alimentaria, e ingiero alimentos que de normal como y de repente algún día me puede dar reacción.

B.A.: A mi me pasa de normal, a cualquier hora del día, a veces más fuerte y a veces más flojo. Hace cosa de un año empecé a hacer deporte y al principio lo llevaba muy mal, me daba bastante a menudo, pero al llevar una constancia he ido notando una mejora en los síntomas.

M.A.R.: Alguna vez he tenido «asma post ejercicio«. Dificultad de respirar después, al acabar. Las crisis de estornudos y rinitis son aleatorias, nada relacionado con el deporte.

  • ¿Qué notas cuando te da un brote de alergia mientras estas haciendo deporte?

B.A.: Pues puede llegar a ser muy desagradable. Cuando he salido a correr en zonas más secas o dependiendo de la época del año también, pues he tenido desde los ataques de estornudos, que nunca son dos o tres, he llegado a estornudar como veinte veces seguidas, con lo cual se te inflaman y congestionan las vías respiratorias hasta tener que parar porque se hace difícil respirar, hasta los ataques de tos que son más debidos al asma. Esto último es lo que peor se lleva, para mí, porque se debe a la falta de oxígeno, por más aire que inspires sientes el ahogo y recuerdo una vez cuando empezaba a hacer deporte que olvidé mi ventolín y realmente llegué a pensar que me iba a desplomar en mitad de la calle mientras corría. Así que… toca parar.

C.F.: Se pasa muy mal, empieza a picarme todo y a faltarme la respiración, del oído y la garganta como si se me hinchara por dentro y no pudiera tragar y escuchar bien, no sé una sensación muy mala jeje.

E.V.: Asfixia, fatiga, ahogo, congestión nasal… Normalmente a la media hora, o la hora.
Si el ejercicio ha sido muy intenso, como por ejemplo los testeos del mil o circuitos aeróbicos intensos, la tos no me deja respirar bien durante varias horas.

M.A.R.: que bajo el rendimiento. La fatiga aparece antes. Aunque he tenido suerte que casi nunca me ha dado un brote alérgico durante el ejercicio.

  • ¿Has ido al médico a que te hagan las pruebas de alergia? ¿Qué solución te han dado?

E.V.: Sí, llevo un seguimiento anual porque algunos años empeora, otros mejora… Me han dado vacunas sin resultado, los antihistamínicos es lo que mejor va funcionando a día de hoy. Tomo antihistamínicos diariamente desde hace unos ocho años.

C.F.: Dos veces al año voy al alergólogo, las pruebas en mi caso solo me las hace una vez al año, porque cada vez que me las hacen me salen dos o tres alergias nuevas. En mi caso el médico me dijo yo nunca dejaría de ser alérgica, que iría renovando alergias pero yo nunca dejaría de serlo.

B.A.: Sí, resultado: alergia al polvo y ácaros del polvo. Me recetaron unas pastillas, no recuerdo el nombre, durante un mes, Seretide también durante un mes por la mañana y por la noche y Ventolín para los brotes que surgieran en cualquier momento, este ya… compañero hasta el momento. Recuerdo que también me aconsejaron practicar natación, no sólo el médico, sino también otros amigos asmáticos.

M.A.R.: Si. Alergia al polvo, al polen de arboles como la platanera y los cipreses. Yo le llamo alerga a la primavera, jejeje. En primavera me tomo un antiistaminico suave todas las mañanas. Y tengo otro antiiastamínico más fuerte si me da un ataque mas intenso. Y por si me noto los «pitidos» al respirar un broncodilatador suave (Terbasmin). Por cierto, … también me salió alergia a las picaduras de insectos y al marisco en general.

  • ¿Has conseguido compaginar tu problema de alergia con la práctica de deporte?

C.F.: Lo he sabido compaginar porque cuando es temporada de primavera, si o si, quiera o no quiera tengo que dejar de entrenar porque a mi alergia me da demasiado fuerte como para jugármela, a no ser que un día salga lloviendo y quita toda la flor de los árboles jejeje pero cuando ya pasa la temporada,  ya puedo entrenar normal.

B.A.: Sí. Como me salió tarde y también empecé tarde a hacer deporte al principio me dio más problemas porque no estaba acostumbrada a ir con el Ventolín a todas partes, pero una vez empiezas a conocerte más, tus límites y tu cuerpo en general, todo va mucho mejor.

M.A.R.: Por supuesto. Si me noto algún síntoma, me tomo la medicación y a entrenar. La alergia no puede ser una excusa.

  • ¿Cómo ha influido el deporte con tu problema alérgico?

B.A.: Pues la verdad es que, aunque no es natación lo que hago precisamente, ha mejorado una barbaridad. El cuerpo se va adaptando, aprendes incluso a respirar de otra forma para oxigenar mejor. Mientras entreno rara vez uso Ventolín, incluso puedo salir a correr sin él sabiendo la intensidad de lo que voy a hacer ese día. Cuando sé que la cosa va a ser más intensa, sólo me diferencia de los demás que llevo a cuestas ese compañero (ventolín). Pero aún así, en mi caso, la diferencia del antes y el después ha sido muy notable.

C.F.: El deporte me ha influido en mi problema de asma alérgica, porque al trabajar los pulmones más eso es muy bueno para que “desaparezca” ese asma, pero en la alergia no me ha influido en nada porque si me da un brote alérgico mientras hago deporte, llevo mi inhalador y mis pastillas de corticoides siempre detrás en todo, sea carrera, entrenamiento o pruebas, siempre.

E.V.: Pues la verdad es que ha mejorado, aunque algunos días es un poco duro y al principio se me hacía imposible, en general el asma ha remitido notablemente, y la congestión está controlada.

M.A.R.: Si. Ha influido para bien. A veces no me he tomado la medicación, y el hacer ejercicio hace que la congestión nasal desaparezca durante la práctica, aunque después parece que vuelve con más fuerza. Aprendes a conocer tu cuerpo, a controlarlo.

Como veis el deporte ha influido positivamente sobre nuestros deportistas. No ha hecho desaparecer la alergia pero sí que ha mejorado uno de los efectos más desagradables sobre el organismo, el asma, no llegando a desaparecer pero si reduciendo mucho su aparición o la intensidad del mismo.

Desde Clockwork animamos a todos los que padecen cualquier tipo de alergia a poco a poco adentrarse en el mundo deportivo y practicar alguna de sus modalidades pues os va a ayudar enormemente a regular los efectos de la alergia. Eso sí, siempre bajo supervisión médica y no antes de haberse hecho las correspondientes pruebas pertinentes.

 

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